Analistas

¿quienes son estos analistas, investigadores, que lo analizan todo, las gentes, las costumbres y hábitos, los gustos y las antipatías?

Conozco a muchos porque estoy entre ellos, me muevo con ellos aunque vaya por libre, he trabajado para y con ellos durante más de 30 años. Cesar, Jose Luis (maestros), Mario, Anita, Huini, Rebecca, Josette y MªCarmen, Luis, Chemi, Jorge, Goyo, Paco, Asunción, Juanjo, Maria Jose, y tantos más. Gente que se pregunta qué, cómo y por qué, y saca sus conclusiones. Gente que a veces no se pregunta sino que deja a los otros preguntarse a sí mismos. Gente que, en el mejor de los casos, no deja de sorprenderse cada vez, cada nuevo intento de llegar a entender a los demás y sus mundos. Gente que probablemente se siente muy normal, a pesar de hacer algo muy poco normal, escuchar atentamente, observar y analizar, diagnosticar. Grandes palabras.

al final es un trabajo más, ¿no?

No; se intenta, pero no lo es. La des-conexión del final de la jornada de la mayoría de los trabajos no ocurre fácilmente con los analistas, siempre abiertos a recibir ideas, estímulos, “insights”. Con un pie en la creatividad y el arte de pensar, asociar, buscar conexiones, y con otro en la mecánica de la demoledora y exigente industria de la información de calidad, la que habla de lo que hacemos los humanos. Siempre para las marcas y su hambre de ideas, los gurús, los directores de marketing y de comunicación, que se deben a sus públicos y clientes, y para los insaciables algoritmos.

Los analistas están en esa batalla de la incertidumbre que tanto nos preocupa a las sociedades, en un occidente (y quizás también en oriente), y que, curiosamente, nunca han vivido un periodo histórico con menos incertidumbre que el presente. Algunos sustos sí, de algún virus malévolo o la enésima catástrofe económicas, climática, de valores, que los humanos nos aseguramos de generar regularmente. Es el deseo por saber más que el otro, antes que el otro, para tener más éxito que el otro, y sentir un poco de certeza. Hoy casi todo el mundo se siente analista, comentarista, operador, sea cual sea su formación y su profesión.

(foto en http://www.unsplash.com)

Profesionales arrastrados por su propia necesidad de saber y la presión de los que quieren comprar ese saber. Es la adrenalina de llegar a una idea luminosa, porque genera conocimiento, explota en miles de pequeñas ideas circundantes. O es el placer de llegar a conectar con otros, con los extraños a los que indagan, a los que escuchan, que se muestran y desnudan su interior por un regalo, por ser escuchados y tenidos en cuenta.

Llegará, ya esta llegando, el día de los algoritmos, los chatbots, la escucha activa por IA, y por ello, los nuevos analistas serán diferentes, quizás ni siquiera sean, en el sentido de ser de carne y hueso. Estos analistas humanos, de vocación, irán poco a poco mezclándose con los algoritmos, interactuando con ellos, como en tantas otras profesiones en transición, como la humanidad misma.

Pero la actitud, me gustaría pensar, seguirá siendo la misma; dejarse sorprender, pasión por entender, eliminar el prejuicio, dominar la propia vanidad, establecer la equidistancia correcta. Este no es un trabajo para charlatanes ni para remilgados, sino para humildes y auto-criticos. No habrá otra manera de entender, de conectar, de predecir, que con la “emoción abierta”, ese imposible.

salud y larga vida! analistas.

Viejos

Somos supervivientes, quizás demasiado

En definitiva lo que nos mueve no es otra cosa que la supervivencia, como a los demás seres vivos incluidos las bacterias y los virus, y sobre ese instinto básico la evolución nos ha ido dotando de un sistema de conciencia y valores sociales y propiamente humanos, agresivos y conquistadores unos, defensivos y tranquilos otros. Valores muy ligados a las emociones. La actual crisis, como todas las que son traumáticas como las guerras, está removiendo la lista de prioridades de cada cual y poniendo en jaque esos valores, eticos, morales.

Estamos entre la espada y la pared, y la espada es nuestro sistema económico

El debate está caliente, ¿hay que mantenerse en el confinamiento exigido a la población para evitar el crecimiento en la propagación del virus Covid-19, o hay que relanzar ya la economía globalizada antes de que el daño sea catastrófico? ¿Debemos empezar a salir a trabajar, ir de compras, volver a los bares ya y arriesgarnos a ser contagiados o contagiar? Y sabiendo a quién va a afectar más duramente la pandemia ¿podemos aceptar ese sacrificio humano, mayoritariamente el de los viejos, nuestros viejos?

Dedicarles un minuto de reflexión a los mayores es obligado

Pensar en ello es una experiencia triste hoy. Pensar en esas personas que han vivido las guerras humanas, con balas y muertos y traiciones y vencedores y vencidos, las terribles posguerras, las reconstrucciones traumáticas del tejido humano y social, y que desde hace unos años cuidan a muchos nietos en favor de sus hijos que van a trabajar en sus flamantes SUV o directamente les alimentan cuando han perdido sus trabajos.

Pensar bien en ellos y decidme si hay que dejarlos morir a manos de un virus, solos en sus casas, sin sepelio ni entierro.

teletrabajo

Algunos dicen ahora que el teletrabajo ha venido para quedarse, y dan sus argumentos. ¿El teletrabajo como el nuevo paradigma de espacio laboral que va a potenciarse en el corto plazo de las empresas?, yo no lo creo.

Hoy mismo he hablado con una cliente que me ha aclarado que el teletrabajo, en el caso de su sector de producción de alimentos, es una opción mínimamente interesante salvo para puestos de gestión administrativa, si acaso.

La cuestión relevante sería si va a haber teletrabajadores óptimos y suficientes que sean la nueva fuerza laboral de “white collar”. ¿Es posible que se desarrolle e imponga el “digital collar”? un trabajador sin puestos fijos, siempre conectado digitalmente y en la nube, y en número más masivo que los consultores o profesionales libres que hoy son la punta de lanza de este tipo de actividad.

Teletrabajar es un reto muy complicado para cualquier persona. Los que llevamos años en esta condición lo sabemos bien y es quizás la única certeza. Lo es porque exige enfrentarse con uno mismo de forma diferente, sin el apoyo perceptivo constante del entorno, del ambiente de una oficina y un espacio marcado como laboral (vs. el espacio personal de cada uno), de las miradas y comentarios de los compañeros, de las charlas en la zona de café o en la puerta de entrada en el “momento nicotina”.

ser teletrabajador es trabajar solo

“working at home” es algo más que un tipo de música en la lista de Deezer o Spotify, que te ayuda a mantener el tono frente a la pantalla y los papeles en la mesa, o la concentración sobre tus temas de trabajo cuando sabes que nadie te ve y puedes irte a la cocina o a la terraza cuando te venga en gana. Es más que conectar por zoom cada cierto tiempo y tener el whatsapp web abierto para sentirse acompañado.

conocerse uno mismo es el apoyo fundamental, el master de la lista del “must do”

quieras o no, en el teletrabajo estás contigo mismo y tus actitudes, tus valores y tu voluntad. Son imperturbables compañeros de viaje. Tu conciencia es tu jefe, tus valores humanos y morales son tu guía, ¿puedo hacer trampa con los tiempos, con las revisiones del trabajo, con las colaboraciones externas, o con el atuendo?

Gran parte del trabajo del teletrabajador es autoanalizarse regularmente, y sacar conclusiones operativas.

la disciplina autoimpuesta es necesaria, sea cual sea

un antiguo amigo teletrabajador de mi sector me decía hace tiempo: “somos como Maru-Yuppies, igual estamos en pijama escribiendo un informe con una mano y haciendo un cocido para la hora de comer con la familia con la otra”

Asearse bien al levantarse, hacer tus ejercicios y la habitación, recoger el estudio, tenerlo todo limpio cada día, revisar tus aparatos y tenerlos preparados y en condiciones. La caja de herramientas ha de cuidarse como si fuera tu vida en ello. Son solo algunos ejemplos. La clave es que cada uno tiene que aprender qué es lo que le pone las pilas cada día, porque son sus pilas, y en realidad nadie le obliga a tenerlas cargadas, salvo los ingresos y la AEAT.

Photo by Andrew Neel on Unsplash

el premio o el castigo cambian de dimensión en el teletrabajo, dependen de la propia percepción de uno mismo, más que de los demás

darse un regalo cuando todo sale bien, o cuando se ha conseguido un nuevo objetivo cumplido o sencillamente cuando se puede “dominar esos días flojos” que aparecen cada cierto tiempo.

O apretar el ritmo y la autoexigencia cuando algo sale realmente mal. Solo discernir en qué medida un fallo ha tenido que ver con uno mismo es una tarea muy relevante y necesaria que cuesta afrontar. La frustración es el fantasma tras la puerta.

ser teletrabajador es un reto profesional en sí mismo y no hay formación específica reglada de calidad para ello, en parte porque solo uno mismo está bajo su piel

y hasta ahora las empresas no han querido considerarlo seriamente, quizás por miedo a perder el control. Los directores habitualmente quieren poder “llamar a cualquiera a su despacho“.

La propia experiencia, puede ser la guía de arranque para quien quiera teletrabajar. No todo el mundo puede y desde luego no mucha gente quiere. La lista de los “pros y contras” es una ayuda pero no es suficiente. Lo importante de un análisis DAFO no es colocar bien los contenidos en los cuadrantes, es ser honesto con la elección de esos contenidos, que sean relevantes para la persona y sus emociones.

teletrabajar es un descubrimiento constante, un viaje sin retorno hacia la resiliencia o el abandono; un subibaja emocional sin duda.

cuando iniciamos este viaje no sabemos dónde te va a llevar, pero seguro que quedamos marcados como personas, porque no hay nadie a quien culpar si te mientes a ti mismo o no, si te respetas o no, si te esfuerzas por mejorar o no. De ahí el concepto de “marca personal”.

Teletrabajar es un camino idóneo para aceptar la incertidumbre y la crisis constante en la que vivimos desde que somos una civilización rica y acomodada, pero poco satisfecha o feliz. Y quizás todos seremos un poco de todo a partir de ahora. Yo desearía que al menos fuéramos todos un poco más conscientes de nosotros mismos, y así no nos llevemos a engaño, y eso es un trabajo psicológico personal más que organizacional.

Mucho animo y mucha suerte a todos los digital collars antiguos y nuevos. Se abre el tiempo de los grandes retos.

https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/entrevista-naomi-klein-gente-habla-volver-normalidad-crisis-doctrina-shock

Duffy publica un desgarrador -y esperanzador- escrito sobre su desaparición — THE RUBIEW

Duffy narra la historia de cómo fue violada y secuestrada.

Duffy publica un desgarrador -y esperanzador- escrito sobre su desaparición — THE RUBIEW

La realidad atendida son las redes sociales. Todo lo relevante para el ser humano está ocurriendo aquí, dónde está la palabra y las historias. Incluso las crisis personales, los dilemas y traumas, lo que es más intenso de la vida física real toma su espacio en las palabras e imágenes en las redes y se hace más real, más relevante, vivible. Algún historiador dijo que el “chismorreo” es lo que hizo que el homosapiens se hiciera el dueño y señor de la vida en este planeta. Porque como dice Duffy, la cantante y quizás también la persona que hay detrás, la sensación de liberarse contándolo lo cambia todo y puede resetear el cerebro. El mismo mecanismo básico de la confesión católica, del psicoanálisis y de las terapias. Que vuelva a cantar, y sus fans nos sentiremos también más libres.

en el súper

Decidimos que yo saldría a hacer la compra. Semanal o quincenal, sería lo mejor. Supe de una vecina del barrio que su madre había cogido el Covid-19, creían por los síntomas que mostraba, y que podría ser de la última vez que salió al súper un par de semanas antes; aún no le habían dado cita para las pruebas; estar en casa aislada y tomar paracetamol era todo el consejo que recibieron por teléfono. Su marido se aisló con ella, pasara lo que tuviera que pasar; los hijos se encargarían de la logística de la casa.

Son heroicidades, o actos de amor prefiero decir yo, que están ocurriendo a nuestro alrededor y que probablemente no estamos viendo ni oyendo en toda su dimensión.

Casi todo contenido en las redes sociales y en las noticias está cargado de criterios de “expertos” que nos hablan de las “10 maneras de superar la crisis con éxito”, los “5 pasos que debemos dar en la post-crisis para mejorar”, o “el cambio inevitable, en 9 características clave, que va a provocar esta crisis en la humanidad”. Algunos van más allá y hablan de “postguerra” “renacimiento” “depresión y colapso”, apoyados con gráficos y modelos matemáticos, siempre el número para intentar ser más creíbles. Yo cada vez conecto menos, intento ver películas o documentales y ya, porque sé desde hace mucho que los números “cantan lo que quieras con poquito que los presiones”.

Photo by Mick Haupt on Unsplash

Ir al súper es suficiente experiencia humana para mí en los tiempos que vivimos. Mirar a los ojos, acercarse demasiado, hablar al extraño, se han convertido en riesgos de enfermedad y muerte, y en conductas de irresponsabilidad social. El miedo se percibe, la adrenalina, el estrés, el auténtico estrés, y la posibilidad de que el pánico inunde nuestro cerebro y nuestro corazón y nos de un arrechucho. ¿Qué ha pasado con nuestra capacidad de aburrirnos y no hacer nada?

He vuelto, he deseado buen rollo y amor a los demás que me han dirigido la palabra, a las cajeras que ahí siguen por su sueldo miserable muchas veces, equipadas con sus EPI’s. y sudando bajo las campañas protectoras. He desinfectado los envases con agua con lejía. He notado que solo las miradas dicen mucho más que antes. Que el gesto de coger deprisa un producto se hace con nerviosismo y con vergüenza a veces, cuando solo quedaba uno. Por fín me he quitado la mascarilla de un solo uso azul, me estaba dejando sin aire.

Nada que decir, nada que juzgar, por mi parte. El súper es la experiencia suprema hoy en lo social, en la clase media claro, y cómo me gustaría entrevistar “online” al personal de los súper del mundo entero. También me pregunto si esto es igual en la clase alta, y estoy seguro que no. pero, ¿qué pensarán? ¿tendrán miedo igual que el resto de los humanos?

Estamos luchando contra nosotros mismos creo yo, descubriendo nuestro yo de la crisis total, del miedo a la muerte y la incertidumbre más real, que ataca a varias generaciones (baby boomers en adelante). Haciendo yoga, gimnasia, baile, cantando. No sabía que había tantos artistas y deportistas a mi alrededor.

Por eso los abuelos y abuelas siguen siendo mucho más certeros y héroes que los demás. Porque ya vivieron estos horrores y mucho peores aún (guerras y matanzas y hambre), puedo imaginarlo. Y por eso nos siguen dando lecciones de humildad. Cualquier cosa puede ocurrir en la vida, un simple bichito microscópico, puede poner en jaque a toda la civilización humana en unos meses. Ni Alejandro Magno, ni julio César ni Augusto habrían podido ser tan eficaces. ¿No es una lección de humildad?

Después de una hora de experiencia en el súper, mirándome como si fuera un sujeto en observación CX, estoy cerca de entender la teoría de Yuval Noah Harari, y quizás, solo quizás, sería más sensato seguir siendo cazadores recolectores y vivir al día, disfrutando de cada minuto. Porque el siguiente nunca estuvo garantizado, aunque existan las ofertas 3×2 en el súper.

https://www.ynharari.com/es/

…”los cazadores recolectores tenían muy pocos artefactos y estos desempeñaban un papel pequeño en sus vidas. Un individuo medio de una sociedad moderna rica poseerá millones de artefactos, desde automóviles y casas hasta pañales y botellas de leche….”

Yuval N. harari – Sapiens De animales a dioses.

then… “big data”

Hace más de dos décadas comenzaron las fórmulas enlatadas en música de consumo. El “marketing team” crea hoy una música, un cantante y su grupo, su estilo y las letras, los vídeos versión oficial, la táctica promocional, el multi-canal y hasta los fans, en cuestión de pocas semanas. Si pita bien, a hacer televisión y galas,  si no pues otro nuevo plan, otro equipo, otro nombre. Y eso, llámese música pop, llena las ondas, las cabezas de los adolescImage result for musica enlatadaentes y no tanto, y los bolsillos de unos pocos.

Hace más de dos décadas, empezaban a sonar las ‘marcas blancas’, mdd’s (marcas de distribuidor), y con un nombre genérico se puede vender desde un tomate a una crema depilatoria. Sin marketing, escuchas aun a la gente decir con ingenuidad, por eso son más baratas y no hay pérdida de calidad. Porque si miras detrás en el envase pone que la pizza la ha hecho ‘Casa Tarradellas’ igualmente, añaden esas mismas voces, para apuntalar sus hábitos de compra y su inteligencia. Este excelente argumento y los años de narrativa de compradores ilusionados con su capacidad de elegir han hecho a algunos españoles, del textil o de la tienda de ultramarinos, los hombres más ricos del planeta. Ahora ya estamos ahí, comiendo productos aceptables, pero no excelentes, usando cremas y lociones resultonas pero ni de lejos top de gama, porque ya no hay marcas en competencia por la franja media de consumidores, la mayoría. Lo realmente bueno queda para quien lo pueda pagar (o abandone la comodidad del super-hiper con parking gratis), los más listos de la clase, una clase aparte.

El impulso de Bush. El 18 de junio de 2002, George W. Bush, presidente de los Estados Unidos de América, se dirigió en Washington a los representantes del departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. “Creo que ser propietario [de una casa] es parte del sueño americano… Y por eso, ayer mismo pedí al sector privado que nos ayude, y que ayude a los que desean comprar casas. Necesitamos más dinero en el mercado de capitales para los compradores de bajas rentas que por primera vez acceden a la vivienda” .

Hace más de dos décadas un grupo de financieros crearon una serie de productos matemáticos y tóxicos de difícil comprensión para casi cualquiera, dicen hoy los gurús y comentaristas, las hipotecas ‘subprime’, es decir, ‘de alto riesgo’. Que bien lo venden todo los made in USA, poniéndole un nombre que suena hasta comercial y brillante, que significa básicamente que el crédito no se va a recuperar. De aquella idea que surgiera de un despacho o un restaurante ‘trendy’ de NYC, de unas mentes Image result for subprime en españolcalenturientas llenas de ambición, nos ha quedado un descuento del 30% de nuestro nivel de vida general desde 2007 y lo que queda, tragedias personales incluidas por todo el mundo. Una vida ‘subprime’, con alto riesgo de no poder ser vivida. Los americanos, le dan la vuelta a la tortilla, crean un nuevo sistema de rating de las finanzas en un ratillo, devalúan, cierran y abren empresas gigantescas, diluyen la responsabilidad en el agua de otros continentes y hacen buenas películas que nos dejan muy buen sabor de boca. No sabrán hacer una buena tortilla de patatas pero cocinan el mundo a la parrilla sin contemplaciones, todo con mucho ketchup.

Related imageHace más de dos décadas comenzaba la batalla por la electrónica de consumo, un ordenador para cada individuo, un portátil, una tableta después, un móvil y por fin un smartphone (todo lo demás dentro de un ‘device’ pequeñito, que te mantiene conectado y adicto a todas horas, en todo lugar). Para producir más rápido, para estar informado de todo en tiempo real, para ver peliculas y videos, para expandir la democracia por el mundo entero. Y el caso es que casi lo ha conseguido todo, excepto quizás, hacernos sentir que estamos más seguros, que tenemos el control, como cuando te abrazan y te consuelan seres como tú. Esto no han podido aún programarlo, pero están en ello. Quienes?

No hace más de dos décadas que nace el concepto Big Data. Básicamente Big porque pretende y lo hace, recoger el mayor número de datos posible de cada uno de nosotros. Nos lo avisan, cuando aceptamos las condiciones de cualquier nuevo software o app que instalamos les damos permiso a recopilar datos de uso de programas, internet, servicios de consulta o de pago on-line, geolocalización, y contenidos como este blog o cualquier otro contenido o comentario que volquemos en la red con sus navegadores, sus programas, sus tipos de letra, sus imágenes. Segun define Google Search:

big data, noun, COMPUTING

extremely large data sets that may be analysed computationally to reveal patterns, trends, and associations, especially relating to human behaviour and interactions.
“much IT investment is going towards managing and maintaining big data”
De manera que los algoritmos van a manejar este asunto desde ya, la AI ‘inteligencia artificial’ tomará, si no lo ha hecho ya, posesión y control del macro pasto de información que unos pocos superordenadores están absorbiendo y analizando desde hace algunos años. Lo siento, les hemos regalado nuestros hábitos, nuestros gustos, nuestra comodidad, nuestra energía para buscar y comparar y si encontrábamos algo mejor comprarlo. Siento que he perdido algo, y no me atrevo a nombrarlo.
Hablábamos hace pocos días un amigo y yo sobre la incertidumbre del futuro, la complicación de lo porvenir, la ausencia de ideas claras para avanzar. Bordeamos la tentación de la catástrofe y el caos como explicación a todo. Quizás no sea tan
complicado.
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Acabo de leer que ‘San Google’ tiene una opción de des-conexión digital total del individuo. A lo mejor aun no es tarde para los escépticos.
O igual el camino de la nueva especie dominante ya no se puede parar.
“Hola robot, te escucho”, ¿cómo te sientes hoy? ¿una partidita al mus?

incertidumbre

Estamos en una etapa de incertidumbre, como humanos, como ciudadanos, como personas políticas, como consumidores, como pacientes, como clientes, como creadores, directores, obreros, como pagadores y como deudores, y hasta como funcionarios, bueno quizás esto último es mucho decir. Incertidumbre en grado sumo, elevado, crítico, dicen incluso que estamos en fase de transición como civilización. Suena terrorífico y también suena muy excitante. Porque quizás los aquí presentes veamos un cambio drástico como el de la revolución industrial, o nuestros hijos, que ya pululan por este escenario de interconexión y tecnología buscando su sentido, y sus sentidos ahora dispersos entre lo digital y lo analógico.

Pudiera ser que se estuviera preparando una nueva conciencia planetaria, una superación del ego como centro de eso mismo, del ego. Una idea sugerente, empezar a entender, mejor, empezar a experimentar que todo es parte de todo, que todo se transforma y cambia constantemente, que la única constante es el tiempo. ¡Haz lo que quieras porque eso no va a cambiar, el tiempo va a seguir dominándolo todo, el universo, los astros, las estrellas y planetas, el agua que gotea del grifo, las ideas sonámbulas que atraviesan el sueño en la hora mágica y te devuelven a lo real, el que si dedicas tiempo con corazón a preparar un salmorejo, sabe mejor.

Da igual que seas un ‘millenial’ enfurecido con todo, dominante y feroz, que maltrata a los senior que has desbancado de su pedestal en tu asalto a la gran o a la pequeña empresa; da igual que triunfes momentáneamente en ese mercado tan prometedor o que lo dejes por una afición por las plantas que ni recordabas, como hacer un huerto urbano. Crees que llegaran los ‘Z Gen’ y te harán lo mismo a ti y por eso se justifica todo, la ley del más fuerte, pocos ganan y muchos pierden. Da igual porque el tiempo seguirá pasando, cambiándolo todo. Lo único que podemos cambiar es cómo aceptamos eso, lo certero. Nuestro problema nunca ha sido la incertidumbre. Nuestro problema de siempre es lo cierto. Y quizás estemos cerca de bajar la guardia, y aceptar la vida tal cual, el tiempo en cada uno de sus instantes mágicos, como hacen los demás seres vivos, y conectar con todo y con todos, al menos alguna vez en este viaje.

Ojalá yo viera ese momento. Time won’t wait!

“me too”

En los “máster” del mundo entero, en lo referente a comunicación, creatividad, política y retórica, entre otros, se estudian los grandes discursos de personalidades relevantes. Discursos escritos por terceros en muchos casos, que no aparecen en los títulos, los asesores.

Estos discursos, que pueden al final triunfar o no, potencian la capacidad de seducir que ciertas personas pueden tener sobre otras, sobre el aforo, sobre las masas incluso. Relatos que han existido desde que el hombre es hombre. Las palabras son, como humanos,  nuestra gran conquista evolutiva. Las palabras siguen siendo las reinas en la sombra de un rey, lo icónico/la imagen, que no es  demasiado sin ellas. Las palabras siguen siendo la clave, el susurro para aliviar el temor del bebé, el perfume para el amor y la seducción, el aguijón para la denuncia o el arma letal para la ira. Una imagen puede valer más que mil palabras, pero sin esas mil palabras ó sin una o dos certeras expresiones, la imagen es papel mojado, veleta de cualquier viento.

“I have a dream”, esas 4 palabras que lo dijeron casi todo. Las palabras, las frases, son el alma del hombre.

 

mayores

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Benidorm emerge desde las piedras y toca el cielo.

En Holanda, Inglaterra, Alemania, Francia incluso, Rusia…. se emiten billetes de avión, de autobús y se llenan, los menos, depósitos de gasolina de coches, cargados de personas mayores, con destino a esta ciudad del levante español. Benidorm es un experimento de sociedad multicultural y envejecida, un crisol de lo que nos espera a casi todas las ciudades occidentales en los próximos 50 años, según las previsiones. ¿Sabremos adaptarnos?

Haz clic para acceder a np870.pdf

Caminar en Benidorm es un viaje en el tiempo y una propuesta de humildad para la especie humana que envejece y decrece. Sus caras arrugadas y sus saludos en mil idiomas, parecen querer decir todos lo mismo: “Recuérdame”.

 

amor y odio

Recientemente el tema de las emociones básicas, profundas, los cimientos estructurales del cerebro humano (ver por ejemploResultado de imagen de y el cuerpo creo al cerebro antonio damasio a Antonio Damasio y su excelente libro “Y el cerebro creo al hombre”), ha saltado de los manuales y los análisis de psicología a la publicidad pura y dura.

Es sugerente verlo desde el eje de los polos contrapuestos, y así lo han entendido los creadores de algunas agencias. Ciertamente nuestras emociones fluctúan a veces de un extremo a otro, aunque es más la conciencia y la vigilia la que construye esos significados polarizados. Es decir, un amor y un odio simultáneos hacia el mismo concepto o la misma cosa, no suelen darse habitualmente. “Me gusta una parte de algo y otra no” es lo que se suele sentir. Pero expresado así, “ahora te quiero y también te odio”, tiene más fuerza como comunicación, más gancho si se quiere. Siempre es interesante lo que no poseemos, lo que no sabemos si podremos hacer o no.

La idea creativa puede desarrollarse de muchas maneras, o con humor en sus múltiples formas blancas y negras, para buscar una sonrisa sencilla o para una reflexión más en serio, con sarcasmo e ironía. Nos gusta, en general, vernos reflejados en los mensajes de los anuncios, que nos hagan “un espejo” y que se lo hagan al vecino de enfrente también. Es difícil encontrar hoy personas que no quieran estar a la vista en este mundo de redes sociales y exhibición, que no quieran que se sepa de ellos. Nos gusta identificarnos y pertenecer. Y si lo hacen buenos actores y personajes famosos, qué vamos a hacer, no podemos resistirnos a mirar y a tomar posturas.

Quizás también sea cierto que nos estamos desintegrando como civilizaciones y como sociedades, que estamos en un momento de tránsito y de cambio de grandes paradigmas sociales.  (por ej, ver: https://www.degrowth.info/es/que-es-el-decrecimiento/)

Pero las emociones negativas y positivas están ahí desde los inicios, y antes probablemente de la aparición de la conciencia humana. Están ahí para defender a nuestro cuerpo de las posibles amenazas a su existencia. Están ahí para construir y evolucionar al cerebro y por ello a la mente. Ni más ni menos, las emociones nos sacaron de los árboles, nos bajaron al suelo, hicieron nuestro cerebro y lo siguen “haciendo”.

“Te quiero pero te odio” es una idea muy sugerente semánticamente y también formalmente. Promete una relación, el inicio y el final, y promete casi seguro una respuesta por parte del otro, una sonrisa o un portazo. Promete que sigue habiendo posibilidades e historias que vivir.

Entiendo el deseo de una marca de seguir una estrategia de comunicar emociones  e idiosincrasia en sus comunicaciones. Me cuesta un poco más asociarlo a embutidos, donde la variedad es su gran cualidad, su valor de “conveniencia” como producto. Si no te gusta uno u otro no hay problema, siempre hay más donde buscar y elegir. Es molesto, para mi, ver que el estereotipo (de lo español, de lo propio, de lo ajeno, etc.) sigue siendo el esquema de comunicación elegido por algunas marcas. Me aleja de ellas, me hace cogerlas manía, que no odiarlas ni tampoco amarlas. El espíritu adolescente se impone en algunas comunicaciones y algunas marcas.

Y las historias, siempre bienvenidas, somos seres hechos de historias; te quiero porque eres mi amiga, pero te odio porque llevas la mima blusa que yo, y te queda mejor. Te odio porque no estás disponible para mi cuando yo quiera y es que te quiero tanto!

“te odio” a secas me parece una propuesta más interesante, o “te amo” sin más. La ambivalencia del “amodio.org” mantenida no lleva a ningún sitio. Prefiero el chorizo ibérico que el jamón de york, si bien juntos hacen un buen bocadillo. Esta idea de la explosión de sentimientos contradictorios como definición de lo que es ser español me raya, como dicen los adolescentes, que cambian del amor al odio con gran facilidad, como debe ser.

Hagan buenos embutidos señores, los mejores que puedan, no esos odiosos trozos de grasa que saben más a plástico que a carnes y seguramente les amaremos más, y también a nosotros mismos. Pero si no pueden, es cierto que una idea lúcida puede hacer que les miren y quizás hasta les consuman con amor.