¡Niño cómete las verduras, o no sales a jugar! así que tratabas de meterte un tenedor más en la boca con cositas verdes y naranjas, de una textura indescriptible, entre alguna que otra lágrima. Años después repetías la fórmula con tus hijos, quizás con otra frase, quizás otro tono ¡o te las comes o vete olvidando de la tablet!Mientras ahora esas verduras te parecen una de las mejores comidas del mundo, una promesa de salud y piel tersa y bronceada en verano, alguna arruga menos, algun ‘flotador’ menos evidente.

¿Cómo hacer de esa historia y de esa contradicción algo envidiable, sabroso, apetecible?. ¿Cómo vamos a perder el control por algo así?
Pues porque sí hay gente que siente pasión por las verduras, si son buenas, si son de calidad. Todos les conocemos y a lo mejor muchos les envidiamos. Lo dijeron los psicoanalistas, lo dije la lógica de las emociones, ‘queremos lo que quiere el otro’. Ese ha sido nuestro caldo de cultivo como humanos occidentales, el agua que ha hecho crecer nuestra alma como a una planta ‘carnívora’.

Otra vez gracias a Publicis y al equipo de marketing de Findus, por dejarnos (a Qualispace) compartir la experiencia de las personas que aman los vegetales, y que mucho nos han enseñado.
salud! o mejor aun, placer!

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