Nunca pensé que diría que SI a este tipo de comunicación, y ahora lo hago. Soy fumador y llevo sin fumar unos 3´5 años ahora. Lo había dejado otras veces, incluso periodos largos como esta última vez.
Sabía y sé que la trampa del tabaco es una trampa psicológica, un juego de la mente y del cuerpo. Que las moleculas de la sangre, hemoglobinas, prefieren el CO que el O2 para asociarse con ellas y vagar por el torrente sanguíneo. Que nuestro cerebro tiene una adicción a la adicción: el placer de calmar ‘el mono’ de sustancias adictivas es mas fuerte que el dolor de resistirse y luchar. Somos comodones, nos gusta lo fácil, aunque nos mate. Curioso en un cerebro-cuerpo como el humano, avanzado y muy consciente de si mismo, que se supone está diseñado para controlarse, sobrevivir y adaptarse a toda costa. Pero es que el ‘hábito’ es un programa de instrucciones muy hábil, un auténtico virus químico, que hace con nuestro cerebro lo que es más difícil de desmontar, una operación de autoengaño constante, de eternas justificaciones, incluso capaz de crear una neurosis galopante, en la que la persona siempre esta disonante pero nunca quiere salir de ese circulo vicioso, un bucle maligno.

Una antigua conocida, psicóloga para más ironía, sigue contando eso de que ‘fumo pocos al día’, y demás estupideces, y con 50 años aun le esconde a sus padres el hecho de que tiene el hábito y de que no lo va a dejar. Probablemente también se cuenta la de que ‘cuando quiera lo dejo’! La máquina de inventar historias (justificaciones) en la que se convierte un cerebro adicto, es probablemente la estructura más productiva y creativa que existe en nuestro universo mental. La mentira es la creación suprema de los adictos, el pan nuestro de cada día.

Parece cierto que hay cerebros más predispuestos a las adicciones que otros. Pero tambien parece cierto que cualquier cerebro puede elegir qué adicción (menos maligna) seguir, si no puede mantener el equilibrio de no obsesionarse con ninguna, el ‘mas difícil todavía’, la paz mental.

Esta campaña me parecía inútil hace años, cuando me contaba todas las patrañas que se me ocurrían para seguir con ‘el vicio’. Ahora la veo una campaña útil, real, dura y sincera. Soy público objetivo, acepto mi tendencia a mentirme a mi mismo acerca de mi adicción al tabaco y no quiero hacerlo nunca más porque puedo elegir!. Incluso hoy, tras tres largos años, hay momentos en los que recaigo y me veo deseando un poco de esa muerte lenta, tomando esa copa, charlando con los amigos, socializando. Hoy veo a estos personajes que se han mostrado como son en la campaña, y que nos piden que no sigamos, que no nos merecemos este sufrimiento ni siquiera aunque lo busquemos nosotros mismos. Gracias, muchas gracias por vuestros ‘tips’. Me acordaré de vosotros muchas veces.

Y usted, piense si al verlo se está buscando excusas del tipo ‘lo han hecho por dinero’, o ‘no será verdad, son actores y estan maquillados’. Si es así, si se busca razones para no hacerles caso, considere qué parte de usted o quién le está convenciendo con esas razones, y ¡busque ayuda!


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