Eligiendo alguna de las acepciones del diccionario, la palabra compromiso puede ser uno de los ejes importantes de tendencia de los próximos tiempos. Sea o no así, es un concepto que no conviene dejar de lado, seas persona, seas marca, seas organización.

 

Compromiso es una obligación que elegimos o a la que nos fuerzan.

En conciencia es una situación ineludible, porque quien la niega entra en un territorio de falsedad evidente y de conflicto consigo mismo/a que genera síntomas y malestar:
lo siento, no puedo ir esta noche porque tengo un compromiso ineludible; siente la imperiosa necesidad de eludir cualquier compromiso con la realidad o con los demás, esquivando siempre el dolor psíquico, la ansiedad o la frustración”
El compromiso no es garantía de éxito, pero es un buen camino si se asumen las consecuencias que implica. Una marca que se compromete a algo con sus clientes puede o no cumplir después y su credibilidad dependerá de ese cumplimiento. El compromiso es un camino.
Porque también ocurre que la palabra compromiso suele encender el imaginario romántico, el proceso de formalización del amor, el contrato entre personas que más placeres y displaceres genera en la vida de los humanos. Si no es así piensen en los gastos de una boda, en los dolores de cabeza de la vida en pareja, en las comidas de los domingos con la familia política, en la Navidad, en los divorcios express….:

 

Relación amorosa formal que mantienen dos personas.

“las normas sociales establecen que el compromiso debe anunciarse cuando ya se sepa la fecha de la boda; cuando lo conocí no tenía compromiso alguno, ni novia, ni nada parecido”
Las marcas en realidad querrían este tipo de compromiso con muchos de sus clientes, conseguir engancharlos hasta ese punto, ¿o no?
Pero es encantadora esta otra acepción, aunque sea para pensar en ella y escribir. Porque ¿quien no la ha experimentado alguna vez? Otra cosa es si se la ha tratado siempre con esmero o más bien con desdén,:
[persona invitada] Que no es de confianza y debe ser tratado con esmero.
“tiene unas visitas de compromiso”
Y en definitiva el compromiso tambien es una posibilidad de acuerdo, una solución al menos de mínimos, que demuestra la voluntad de avanzar, mejor o peor, pero avanzar.
[solución, respuesta] Que, sin ser completamente satisfactorio, es correcto.
“la solución de compromiso entre posturas antagónicas fue una eucaristía estrictamente formal, reduciendo a mero símbolo el ayuno y, algo más tarde, reservando el vino para el ministro”

 

De manera que no olviden esta palabra, lo que conlleva. Pueden elegir la acepción a utilizar, o utilizar en cada caso la que les convenga, y hay algunas más que no se han comentado aquí, piensen en ello por favor.

El compromiso es una apuesta sin duda, un acto hacia adelante. Vivir sin compromiso, a lo mejor parece un ideal de libertad, salvaje y hermoso, pero paga su precio en soledad y abandono. El ser humano, las marcas, las organizaciones ¿pueden realmente vivir así?

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