Estamos en una etapa de incertidumbre, como humanos, como ciudadanos, como personas políticas, como consumidores, como pacientes, como clientes, como creadores, directores, obreros, como pagadores y como deudores, y hasta como funcionarios, bueno quizás esto último es mucho decir. Incertidumbre en grado sumo, elevado, crítico, dicen incluso que estamos en fase de transición como civilización. Suena terrorífico y también suena muy excitante. Porque quizás los aquí presentes veamos un cambio drástico como el de la revolución industrial, o nuestros hijos, que ya pululan por este escenario de interconexión y tecnología buscando su sentido, y sus sentidos ahora dispersos entre lo digital y lo analógico.

Pudiera ser que se estuviera preparando una nueva conciencia planetaria, una superación del ego como centro de eso mismo, del ego. Una idea sugerente, empezar a entender, mejor, empezar a experimentar que todo es parte de todo, que todo se transforma y cambia constantemente, que la única constante es el tiempo. ¡Haz lo que quieras porque eso no va a cambiar, el tiempo va a seguir dominándolo todo, el universo, los astros, las estrellas y planetas, el agua que gotea del grifo, las ideas sonámbulas que atraviesan el sueño en la hora mágica y te devuelven a lo real, el que si dedicas tiempo con corazón a preparar un salmorejo, sabe mejor.

Da igual que seas un ‘millenial’ enfurecido con todo, dominante y feroz, que maltrata a los senior que has desbancado de su pedestal en tu asalto a la gran o a la pequeña empresa; da igual que triunfes momentáneamente en ese mercado tan prometedor o que lo dejes por una afición por las plantas que ni recordabas, como hacer un huerto urbano. Crees que llegaran los ‘Z Gen’ y te harán lo mismo a ti y por eso se justifica todo, la ley del más fuerte, pocos ganan y muchos pierden. Da igual porque el tiempo seguirá pasando, cambiándolo todo. Lo único que podemos cambiar es cómo aceptamos eso, lo certero. Nuestro problema nunca ha sido la incertidumbre. Nuestro problema de siempre es lo cierto. Y quizás estemos cerca de bajar la guardia, y aceptar la vida tal cual, el tiempo en cada uno de sus instantes mágicos, como hacen los demás seres vivos, y conectar con todo y con todos, al menos alguna vez en este viaje.

Ojalá yo viera ese momento. Time won’t wait!

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