Estamos en una epidemia, una que nunca nos había golpeado tan fuerte desde hace cientos de años, dicen. Algunos lo comparan con las guerras, otros con momentos evolutivos esperables por lo que le hacemos al planeta, otros con simples errores de manipulación y consumo de alimentos, la sobre-población, la contaminación, el consumismo desenfrenado, y tantas otras explicaciones un poco cogidas por los pelos, con el ánimo encogido a nivel mundial. El miedo se palpa, la ansiedad, los altibajos emocionales, los enfados y perdidas de control de las formas, la agresividad, el susto cotidiano. Muy pocos se levantan con una sonrisa en la boca, con el ánimo agradecido por seguir vivos, sin síntomas, con comida en la mesa y con familias o amigos cerca, o sencillamente manteniendo sus compañeros de trabajo.

Un colega me contaba que a veces sentía agradecimiento por este maldecido 2020. ¿Por qué? le preguntaba. No lo sé muy bien, contestó, sencillamente me he adaptado. Ahora estoy atento a cada día y sus momentos diferentes y bonitos, como comer con mis hijos o verles en casa en sus clases virtuales y hablar de los exámenes y los profesores, o hacer la comida para mi familia, o llevarles al médico cuando tienen que ir, o hacer la compra, ya ves. Claro, contesté, pero ¿qué me dices de la crisis de trabajo y de deudas que se nos ha echado encima, y de las enfermedades y pérdidas de la gente, y de la incompetencia de muchos políticos que no hacen sino discutir por su poder, etc. etc.? Un silencio nos rodeó y el tiempo pareció más lento. Mañana podría estar en una UCI, comentó de pronto, casi sin mirarme y con las gafas empañadas por la respiración a través de la mascarilla. Tengo que aprender a llevar mejor el bozal este. ¿Sabes? estoy haciendo un curso online de los distintos acentos del idioma ingles y también hago meditación y paseos; no tenía ni idea de que tanta vida estaba a mi alrededor constantemente. Somos afortunados, mucho, y un poco idiotas, ¿no crees? y se despidió con un gesto y una sonrisa en los ojos.

Pero, le grité mientras se iba ¿realmente es eso lo que sientes? Y noté que sonrió. NO, no lo siento así, ni siquiera pienso que el futuro vaya a ser mejor. Pero es lo que elijo creer cada mañana al levantarme, pruébalo! Es ahora.

Photo by Randy Tarampi on Unsplash

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