then… “big data”

Hace más de dos décadas comenzaron las fórmulas enlatadas en música de consumo. El “marketing team” crea hoy una música, un cantante y su grupo, su estilo y las letras, los vídeos versión oficial, la táctica promocional, el multi-canal y hasta los fans, en cuestión de pocas semanas. Si pita bien, a hacer televisión y galas,  si no pues otro nuevo plan, otro equipo, otro nombre. Y eso, llámese música pop, llena las ondas, las cabezas de los adolescImage result for musica enlatadaentes y no tanto, y los bolsillos de unos pocos.

Hace más de dos décadas, empezaban a sonar las ‘marcas blancas’, mdd’s (marcas de distribuidor), y con un nombre genérico se puede vender desde un tomate a una crema depilatoria. Sin marketing, escuchas aun a la gente decir con ingenuidad, por eso son más baratas y no hay pérdida de calidad. Porque si miras detrás en el envase pone que la pizza la ha hecho ‘Casa Tarradellas’ igualmente, añaden esas mismas voces, para apuntalar sus hábitos de compra y su inteligencia. Este excelente argumento y los años de narrativa de compradores ilusionados con su capacidad de elegir han hecho a algunos españoles, del textil o de la tienda de ultramarinos, los hombres más ricos del planeta. Ahora ya estamos ahí, comiendo productos aceptables, pero no excelentes, usando cremas y lociones resultonas pero ni de lejos top de gama, porque ya no hay marcas en competencia por la franja media de consumidores, la mayoría. Lo realmente bueno queda para quien lo pueda pagar (o abandone la comodidad del super-hiper con parking gratis), los más listos de la clase, una clase aparte.

El impulso de Bush. El 18 de junio de 2002, George W. Bush, presidente de los Estados Unidos de América, se dirigió en Washington a los representantes del departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. “Creo que ser propietario [de una casa] es parte del sueño americano… Y por eso, ayer mismo pedí al sector privado que nos ayude, y que ayude a los que desean comprar casas. Necesitamos más dinero en el mercado de capitales para los compradores de bajas rentas que por primera vez acceden a la vivienda” .

Hace más de dos décadas un grupo de financieros crearon una serie de productos matemáticos y tóxicos de difícil comprensión para casi cualquiera, dicen hoy los gurús y comentaristas, las hipotecas ‘subprime’, es decir, ‘de alto riesgo’. Que bien lo venden todo los made in USA, poniéndole un nombre que suena hasta comercial y brillante, que significa básicamente que el crédito no se va a recuperar. De aquella idea que surgiera de un despacho o un restaurante ‘trendy’ de NYC, de unas mentes Image result for subprime en españolcalenturientas llenas de ambición, nos ha quedado un descuento del 30% de nuestro nivel de vida general desde 2007 y lo que queda, tragedias personales incluidas por todo el mundo. Una vida ‘subprime’, con alto riesgo de no poder ser vivida. Los americanos, le dan la vuelta a la tortilla, crean un nuevo sistema de rating de las finanzas en un ratillo, devalúan, cierran y abren empresas gigantescas, diluyen la responsabilidad en el agua de otros continentes y hacen buenas películas que nos dejan muy buen sabor de boca. No sabrán hacer una buena tortilla de patatas pero cocinan el mundo a la parrilla sin contemplaciones, todo con mucho ketchup.

Related imageHace más de dos décadas comenzaba la batalla por la electrónica de consumo, un ordenador para cada individuo, un portátil, una tableta después, un móvil y por fin un smartphone (todo lo demás dentro de un ‘device’ pequeñito, que te mantiene conectado y adicto a todas horas, en todo lugar). Para producir más rápido, para estar informado de todo en tiempo real, para ver peliculas y videos, para expandir la democracia por el mundo entero. Y el caso es que casi lo ha conseguido todo, excepto quizás, hacernos sentir que estamos más seguros, que tenemos el control, como cuando te abrazan y te consuelan seres como tú. Esto no han podido aún programarlo, pero están en ello. Quienes?

No hace más de dos décadas que nace el concepto Big Data. Básicamente Big porque pretende y lo hace, recoger el mayor número de datos posible de cada uno de nosotros. Nos lo avisan, cuando aceptamos las condiciones de cualquier nuevo software o app que instalamos les damos permiso a recopilar datos de uso de programas, internet, servicios de consulta o de pago on-line, geolocalización, y contenidos como este blog o cualquier otro contenido o comentario que volquemos en la red con sus navegadores, sus programas, sus tipos de letra, sus imágenes. Segun define Google Search:

big data, noun, COMPUTING

extremely large data sets that may be analysed computationally to reveal patterns, trends, and associations, especially relating to human behaviour and interactions.
“much IT investment is going towards managing and maintaining big data”
De manera que los algoritmos van a manejar este asunto desde ya, la AI ‘inteligencia artificial’ tomará, si no lo ha hecho ya, posesión y control del macro pasto de información que unos pocos superordenadores están absorbiendo y analizando desde hace algunos años. Lo siento, les hemos regalado nuestros hábitos, nuestros gustos, nuestra comodidad, nuestra energía para buscar y comparar y si encontrábamos algo mejor comprarlo. Siento que he perdido algo, y no me atrevo a nombrarlo.
Hablábamos hace pocos días un amigo y yo sobre la incertidumbre del futuro, la complicación de lo porvenir, la ausencia de ideas claras para avanzar. Bordeamos la tentación de la catástrofe y el caos como explicación a todo. Quizás no sea tan
complicado.
Image result
Acabo de leer que ‘San Google’ tiene una opción de des-conexión digital total del individuo. A lo mejor aun no es tarde para los escépticos.
O igual el camino de la nueva especie dominante ya no se puede parar.
“Hola robot, te escucho”, ¿cómo te sientes hoy? ¿una partidita al mus?

incertidumbre

Estamos en una etapa de incertidumbre, como humanos, como ciudadanos, como personas políticas, como consumidores, como pacientes, como clientes, como creadores, directores, obreros, como pagadores y como deudores, y hasta como funcionarios, bueno quizás esto último es mucho decir. Incertidumbre en grado sumo, elevado, crítico, dicen incluso que estamos en fase de transición como civilización. Suena terrorífico y también suena muy excitante. Porque quizás los aquí presentes veamos un cambio drástico como el de la revolución industrial, o nuestros hijos, que ya pululan por este escenario de interconexión y tecnología buscando su sentido, y sus sentidos ahora dispersos entre lo digital y lo analógico.

Pudiera ser que se estuviera preparando una nueva conciencia planetaria, una superación del ego como centro de eso mismo, del ego. Una idea sugerente, empezar a entender, mejor, empezar a experimentar que todo es parte de todo, que todo se transforma y cambia constantemente, que la única constante es el tiempo. ¡Haz lo que quieras porque eso no va a cambiar, el tiempo va a seguir dominándolo todo, el universo, los astros, las estrellas y planetas, el agua que gotea del grifo, las ideas sonámbulas que atraviesan el sueño en la hora mágica y te devuelven a lo real, el que si dedicas tiempo con corazón a preparar un salmorejo, sabe mejor.

Da igual que seas un ‘millenial’ enfurecido con todo, dominante y feroz, que maltrata a los senior que has desbancado de su pedestal en tu asalto a la gran o a la pequeña empresa; da igual que triunfes momentáneamente en ese mercado tan prometedor o que lo dejes por una afición por las plantas que ni recordabas, como hacer un huerto urbano. Crees que llegaran los ‘Z Gen’ y te harán lo mismo a ti y por eso se justifica todo, la ley del más fuerte, pocos ganan y muchos pierden. Da igual porque el tiempo seguirá pasando, cambiándolo todo. Lo único que podemos cambiar es cómo aceptamos eso, lo certero. Nuestro problema nunca ha sido la incertidumbre. Nuestro problema de siempre es lo cierto. Y quizás estemos cerca de bajar la guardia, y aceptar la vida tal cual, el tiempo en cada uno de sus instantes mágicos, como hacen los demás seres vivos, y conectar con todo y con todos, al menos alguna vez en este viaje.

Ojalá yo viera ese momento. Time won’t wait!

“me too”

En los “máster” del mundo entero, en lo referente a comunicación, creatividad, política y retórica, entre otros, se estudian los grandes discursos de personalidades relevantes. Discursos escritos por terceros en muchos casos, que no aparecen en los títulos, los asesores.

Estos discursos, que pueden al final triunfar o no, potencian la capacidad de seducir que ciertas personas pueden tener sobre otras, sobre el aforo, sobre las masas incluso. Relatos que han existido desde que el hombre es hombre. Las palabras son, como humanos,  nuestra gran conquista evolutiva. Las palabras siguen siendo las reinas en la sombra de un rey, lo icónico/la imagen, que no es  demasiado sin ellas. Las palabras siguen siendo la clave, el susurro para aliviar el temor del bebé, el perfume para el amor y la seducción, el aguijón para la denuncia o el arma letal para la ira. Una imagen puede valer más que mil palabras, pero sin esas mil palabras ó sin una o dos certeras expresiones, la imagen es papel mojado, veleta de cualquier viento.

“I have a dream”, esas 4 palabras que lo dijeron casi todo. Las palabras, las frases, son el alma del hombre.

 

mayores

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Benidorm emerge desde las piedras y toca el cielo.

En Holanda, Inglaterra, Alemania, Francia incluso, Rusia…. se emiten billetes de avión, de autobús y se llenan, los menos, depósitos de gasolina de coches, cargados de personas mayores, con destino a esta ciudad del levante español. Benidorm es un experimento de sociedad multicultural y envejecida, un crisol de lo que nos espera a casi todas las ciudades occidentales en los próximos 50 años, según las previsiones. ¿Sabremos adaptarnos?

http://www.ine.es/prensa/np870.pdf

Caminar en Benidorm es un viaje en el tiempo y una propuesta de humildad para la especie humana que envejece y decrece. Sus caras arrugadas y sus saludos en mil idiomas, parecen querer decir todos lo mismo: “Recuérdame”.

 

amor y odio

Recientemente el tema de las emociones básicas, profundas, los cimientos estructurales del cerebro humano (ver por ejemploResultado de imagen de y el cuerpo creo al cerebro antonio damasio a Antonio Damasio y su excelente libro “Y el cerebro creo al hombre”), ha saltado de los manuales y los análisis de psicología a la publicidad pura y dura.

Es sugerente verlo desde el eje de los polos contrapuestos, y así lo han entendido los creadores de algunas agencias. Ciertamente nuestras emociones fluctúan a veces de un extremo a otro, aunque es más la conciencia y la vigilia la que construye esos significados polarizados. Es decir, un amor y un odio simultáneos hacia el mismo concepto o la misma cosa, no suelen darse habitualmente. “Me gusta una parte de algo y otra no” es lo que se suele sentir. Pero expresado así, “ahora te quiero y también te odio”, tiene más fuerza como comunicación, más gancho si se quiere. Siempre es interesante lo que no poseemos, lo que no sabemos si podremos hacer o no.

La idea creativa puede desarrollarse de muchas maneras, o con humor en sus múltiples formas blancas y negras, para buscar una sonrisa sencilla o para una reflexión más en serio, con sarcasmo e ironía. Nos gusta, en general, vernos reflejados en los mensajes de los anuncios, que nos hagan “un espejo” y que se lo hagan al vecino de enfrente también. Es difícil encontrar hoy personas que no quieran estar a la vista en este mundo de redes sociales y exhibición, que no quieran que se sepa de ellos. Nos gusta identificarnos y pertenecer. Y si lo hacen buenos actores y personajes famosos, qué vamos a hacer, no podemos resistirnos a mirar y a tomar posturas.

Quizás también sea cierto que nos estamos desintegrando como civilizaciones y como sociedades, que estamos en un momento de tránsito y de cambio de grandes paradigmas sociales.  (por ej, ver: https://www.degrowth.info/es/que-es-el-decrecimiento/)

Pero las emociones negativas y positivas están ahí desde los inicios, y antes probablemente de la aparición de la conciencia humana. Están ahí para defender a nuestro cuerpo de las posibles amenazas a su existencia. Están ahí para construir y evolucionar al cerebro y por ello a la mente. Ni más ni menos, las emociones nos sacaron de los árboles, nos bajaron al suelo, hicieron nuestro cerebro y lo siguen “haciendo”.

“Te quiero pero te odio” es una idea muy sugerente semánticamente y también formalmente. Promete una relación, el inicio y el final, y promete casi seguro una respuesta por parte del otro, una sonrisa o un portazo. Promete que sigue habiendo posibilidades e historias que vivir.

Entiendo el deseo de una marca de seguir una estrategia de comunicar emociones  e idiosincrasia en sus comunicaciones. Me cuesta un poco más asociarlo a embutidos, donde la variedad es su gran cualidad, su valor de “conveniencia” como producto. Si no te gusta uno u otro no hay problema, siempre hay más donde buscar y elegir. Es molesto, para mi, ver que el estereotipo (de lo español, de lo propio, de lo ajeno, etc.) sigue siendo el esquema de comunicación elegido por algunas marcas. Me aleja de ellas, me hace cogerlas manía, que no odiarlas ni tampoco amarlas. El espíritu adolescente se impone en algunas comunicaciones y algunas marcas.

Y las historias, siempre bienvenidas, somos seres hechos de historias; te quiero porque eres mi amiga, pero te odio porque llevas la mima blusa que yo, y te queda mejor. Te odio porque no estás disponible para mi cuando yo quiera y es que te quiero tanto!

“te odio” a secas me parece una propuesta más interesante, o “te amo” sin más. La ambivalencia del “amodio.org” mantenida no lleva a ningún sitio. Prefiero el chorizo ibérico que el jamón de york, si bien juntos hacen un buen bocadillo. Esta idea de la explosión de sentimientos contradictorios como definición de lo que es ser español me raya, como dicen los adolescentes, que cambian del amor al odio con gran facilidad, como debe ser.

Hagan buenos embutidos señores, los mejores que puedan, no esos odiosos trozos de grasa que saben más a plástico que a carnes y seguramente les amaremos más, y también a nosotros mismos. Pero si no pueden, es cierto que una idea lúcida puede hacer que les miren y quizás hasta les consuman con amor.

 

“Mediación contada” II (ganadores del Primer Concurso Estatal Cuentos de Mediación Guanajuato 2017)

EL EXTRAORDINARIO

Leonel Torres Salinas

 

Aún brillaba la luz del sol a través de las viejas cortinas rojas que se mecían al viento; sobre una pequeña mesa se albergaba una triste flor de aquella habitación sombría, viciada por el humo de un cigarrillo sin terminar en el cenicero de cristal, el sutil hálito de un café, amargo por recuerdos interminables antes de despertar, despabilaba a una mente desordenada en el caer de la tarde; la cara le ardía y su cabeza era martillada por mil demonios pisoteando fuerte, el sabor a sangre en la boca hacía juego con los cardenales de su cuerpo. Trataba de recordar el pobre Ignacio, trataba de entender lo que recordaba  y trataba de negar lo que entendía.

-Mijo, ya va siendo hora de que se levante, ¡ánde a traerme un poco más de leña!

Doña Eduviges del Socorro estaba a un lado del fogón, removiendo unas ollas y cortando unas hierbas en la mesa, los surcos en su piel daban fe de los muchos años que hubieron de pasar por su frente para tener esa faz morena, tranquila y chimuela, con sus manos cansadas pero pacientes, removía una y otra vez aquel menjurge del cual se desprendía un extraño aroma.

Incorporándose de a poco, levantóse Ignacio con gran dolor, el cuello torcido y un hombro dislocado, apuró de un trago el chupito de mezcal al lado del jarro de café, escupiéndolo enseguida al sentir en su boca el fuego del alcohol en las heridas; se limpió con el puño de su camisa y procedió a sorber de aquél café de olla con piloncillo, que tanto le había gustado de escuincle cuando visitaba a su abuela.

-Madrecita, siento la cabeza tan revuelta, ¡y tan dolorida! que creo ya está toda quebrada, pos se me jueron las memorias y ya no sé ni a qué hora he pasado de mi casa a la de asté.

-Esto es un asunto mijito, que pronto has de resolver, búllele por la leña y atízale a las brasas, que con este remedio te será más fácil ver.

Saliendo entre pensamientos confusos y enmarañados, Ignacio fue por la leña mientras su abuela acababa de ponerle los últimos manojos de árnica y belladona a la infusión, con fermento de maguey y cocido de biznaga pelona, que solo la gente más grande y vieja del rancho de “El Varal” sabía preparar.

Al entrar su nieto y arrimarle las ramas y troncos secos que había juntado, avivó el fuego que triste aparentaba consumirse, le indicó se sentara en la mecedora en el patio frente a la casa, al lado de los columpios de costales y mecates, que había puesto el buen Ignacio en los huizaches, para cuando sus retoños se aburrieran al visitarla, dándole una vista de los cerros tan bonitos, tan reverdecidos en las lloviznas de finales de verano y principios del otoño acá en el Guanajuato.

En esto estaba pensando apesadumbrado Ignacio, sentado en la mecedora, mientras sus ojos se llenaban del último naranja de la tarde, cuando su abuela con otro humeante jarro llegaba a interrumpirle amablemente, le hizo extender el brazo, y la viejecita valiéndose de su poca fuerza y el vaivén de la silla, acomodóle el hombro dislocado de un tirón bien pronunciado que ni él mismo se creyó.

-Tómese este tecito mijo, y entre más le tome y más feo le sepa, usté no se raje hasta que le haya visto fondo, y cuando se lo encuentre, déle un saludo de mi parte.

Pensando en haberle escuchado mal la última parte, empezó a beber de aquel viscoso y amargo revoltijo, sintiendo que las tripas se le volteaban al momento, aferróse a seguir en tal faena, que pronto ya no hubo más del contenido.

Por un momento de eructos encontrados, iba sintiéndose devolver cuando de pronto, su vista se oscureció y perdiendo el equilibrio sentía en sus miembros como se iban desvaneciendo entre los cerros, hasta que de repente no hubo más mundo que sí mismo en un espacio oscuro, sin nada más que una profunda soledad iluminada fugazmente por espectros de colores que efímeros danzaban ante sus ojos. Ahí fue cuando al fijar la vista en la negra inmensidad, le pudo identificar, blanco, blanco como la nube en el cielo, como el coral del mar, un punto en lo lejano que crecía al dirigirse hacia él.

-¿Cómo estás Ignacio? ¿Hay algo que quieras saber?

De repente, como un rayo en la tormenta oscura, Ignacio le reconoció, pues su padre y el padre de su padre le habían platicado de aquél señor de barba blanca, que no había nada oculto para él, y todas las respuestas en sus ojos se reflejaban con tan solo mirarlo, aquél individuo conocido como el extraordinario, era él, ése que estaba frente a Ignacio.

-Señor, fíjese asté que hoy he despertado molido, agotado y sin memoria, en una casa diferente a la mía cuando se supone debía haber llegado con mi Susanita pa comer y enseñarle unos trabajos a mi chilpayate, a mi dieguito.

-Ya sé de qué me hablas, bueno, te explicaré, haz de cuenta que hoy del trabajo hubiste llegado, cansado y sin comer, cuando pronto entrando a casa, te encuentras al patrón con tu mujer y sin pensarlo ni un segundo tu machete a su cabeza fue a caer.

Como sus matones le estaban buscando, su grito les comunicó, que en tu casa y con tu mano al señor llegaste a herir, apurando el paso entraron y tu pronto para huir, pos te fueron correteando para ver tu alma morir.

De tanto miedo fuiste por las calles empedradas, y en un traspié te alcanzaron a surtir, pero te zafaste de milagro y en la sierra caíste revolcado, arrastrándote a la casa de tu vieja abuela santa.

Esto fue lo que pasó, pero a tu abuela yo le debo algunos favores, así que te daré la oportunidad de que vuelvas a elegir, tienes que tomar en cuenta, que aunque los impulsos y el coraje son de los sentimientos más humanos, la prudencia y la comunicación son las herramientas que se les han dado a los hombres para irse construyendo más allá de lo animal. Le mando muchos besos a mi Eduviges.

En eso, como si de un sueño se tratase, en el campo Ignacio despertó, al mirar su reloj se percató de ser justo la hora de salir del trabajo, tomó sus cosas y ampliamente consternado sobre lo que había sido realidad, llegaba a la casa para encontrar al Don Refugio con su esposa, tal y como se lo había contado el extraordinario, pero en vez de sacar su machete, agarró a su mujer y el patrón confundido se empezaba a disculpar en lo que llegaron sus matones, subieron a la camioneta a su jefe y se marcharon sin más.

Ignacio no había tenido una vida fácil, el ser abusado por el cacique de su rancho y con la necesidad de los sábados salir del pueblo para Silao y de Silao a León, con su costal de chiles que habría de llevar en la oruga apretado y llegar al centro para ofrecerlos a dos pesos por kilo, se hubiera contentado por continuar la historia como ya se la habían mostrado, pero aquella no terminaba bien ni para él, ni para su Susana ni su dieguito.

Así fue como decidió ir hasta Guanajuato en búsqueda de cómo arreglar el agravio que había tenido su familia, hasta llegar al Centro Estatal de Justicia Alternativa del Estado de Guanajuato donde le aconsejaron tomar el servicio de mediación como forma alternativa para resolver su conflicto.

Se procedió con el proceso, y Don Refugio, aunque era un hombre ambicioso, no era de mal proceder, atendiendo a la propuesta se les asignó un mediador, con ayuda del cual Ignacio pudo saber, del engaño de la esposa del patrón y que en la borrachera había entrado a su casa para olvidarse de aquélla mujer.

Ambos llegaron al acuerdo de un desagravio por parte del patrón y una mejora de las condiciones laborales ante las cuales se regía Ignacio, reconociéndolo como buen trabajador y hombre de valor.

Fin.

 

(dibujo de Alejandra Anguita-http://anguitown)

“encuentros restaurativos”, escuchando a Ester Pascual

“Os cuento cómo llegué a tener el privilegio con el que todo mediador sueña, mediar entre un terrorista y sus víctimas”.

Ester Pascual, abogada penalista, mediadora experta y doctora en Derecho, comienza su ponencia con la naturalidad de una vecina del piso de enfrente que te puede pedir una taza de azúcar porque se le ha terminado y no ha tenido tiempo de ir a comprar ese día.
“Recibí una llamada mientras estaba de compras en IKEA, eso no se olvida, y era una persona que trabajaba en el Gobierno Vasco en la Dirección de Víctimas, y me dicen que han recibido unas cartas de ex terroristas en la cárcel de Nanclares de la Oca diciendo que quieren ver a víctimas”.

Poco a poco Ester va desgranando su experiencia de aquellos años (2011-12), situando los conceptos de mediadora, en tono Harvard para este público de estudiantes y amantes de la mediación, (Universidad Francisco de Vitoria, primeras jornadas del máster en mediación 2017-18). Aunque se percibe de alguna forma que ya ha superado todos los modelos, “mediación como nombre era un dilema; no se le puede llamar mediación realmente porque no hay beneficios tangibles para ninguna de las partes, no podía haberlos (por ley) ; decidimos llamarlos “encuentros restaurativos”.

Fueron pioneros, había que inventar la metodología, nadie lo había hecho antes, nadie se había atrevido con algo así, “decidimos adaptar lo que sabíamos de mediación, había que hacerlo bien, porque era peligroso ¿no? Pero no lo dudé ni un instante, me embarqué en esta aventura agradecidísima y muy emocionada”. Ester presentaba su experiencia como una abogada con años de experiencia en justicia restaurativa con casos penales graves, pero también como quien tiene que volver a empezar casi desde cero.
“Porque al final, el dolor de las víctimas y el de los asesinos no puede diferir mucho del de otros delitos del mismo tipo con víctimas y asesinos”. Con esta hipótesis de trabajo fueron a reunirse con el director de la prisión a contarle el procedimiento que habían ideado, su diseño experimental.

Ester lo cuenta, más bien lo revive, una y otra vez en su ponencia. Mira fijamente a todos y más tiempo aun al que le mantiene la mirada. Durante horas, en su trabajo, ha estado mirando fijamente a muchos asesinos, supuestamente despiadados, y hoy su mirada con el público de la ponencia es dulce y firme, como queriendo que la entiendas mientras lanza frases que te llegan como cuchillos con total naturalidad: “entendí que hasta en situaciones extremas el poder del diálogo y de las palabras es infinito, ¿por qué no explorarlo en otras vías si se pudo en algo tan grave?”.

Ester Pascual describe el procedimiento que llevó a cabo con su equipo todos esos meses, cargados de viajes de días de muchas horas a Vitoria, plenos de entrevistas con presos de ETA, en las que iba
ganando su confianza, a base de esfuerzo y empatía, rompiendo sus defensas y quizás pasando un poco de miedo también, “pensaban que era del CNI o de la policía antiterrorista”.
Tuvo que romper muchas reglas de la mediación, inventarse, cortar y pegar, aguantar el tipo. Y abordar el posible debate sobre el perdón sin ninguna garantía de éxito, más bien al contrario: “solo uno quiso tras esa primera entrevista informativa en grupo” (piensa que en la prisión se la habían jugado un poco al ponerla delante de los 30 ex etarras de golpe, nada más llegar, y sin posibilidad de salir corriendo, cuando ella había negociado que fueran de 3 en 3).

Tres, ese número maldito de los comandos, siempre de 3, que echaban a suertes quién sería vigilante, quién facilitador de la fuga, quién asesino. Al final de ese largo y cuidadoso proceso de entrevistas iniciales consiguió 6 voluntarios (la mediación es voluntariedad), y gastó entre 10 y 14 entrevistas de unas 3 horas con cada uno para ir estructurando sus maltrechas mentes y construir juntos alguna ínfima posibilidad para el diálogo. Muchas preguntas muy bien diseñadas y preparadas que hay que tener valor para plantarle a los asesinos cara a cara, “ellos aceptan esa sentencia y entienden que se les llame así, casi lo piden”: ¿cómo entraste en la organización? ¿Cómo fue la primera vez que mataste? ¿Cómo eras antes? “No me acuerdo”, y ¿cómo eres ahora? “unos decían soy un monstruo aniquilador, otros nada, cada uno es diferente”.

Les pidió que hiciesen una carta a sus víctimas, porque al final entre víctimas y verdugos se establece una relación para siempre, intensa, terrible y fantasmagórica a veces. Y pedir perdón, dice, “no vale aquí, no sale así, no puede decirse así con esas palabras”.
Y el juego de las pastillas: “si te doy 15 pastillas mágicas que consiguen lo que se les pida, siempre una más que el número de sus víctimas, ¿a quién se las darías?” “A mis victimas y a mi amá”, la misma respuesta en todos los casos.

El mismo proceso después con las víctimas, una entrevista tras otra pero que “me resultó más sencillo, más corto; estaban muy bien captados por Txema Urquijo”. Las víctimas de estos traumas pasan por 3 estadios de desvictimización, sugiere Ester: shock, odio y renacimiento, o no; es cuestión de tiempo y “no se puede estar odiando toda la vida sin pagar un alto precio”. Pero muchas de ellas han seguido y siguen sufriendo cada año la presión del odio en sus poblaciones, las micro venganzas, pintadas, insultos, amenazas mantenidas en sus poblaciones desde ambos bandos. El desmoronamiento de la organización es una clave importante para que estos encuentros tengan validez y eficacia, para todas las partes. El contexto, siempre el contexto en la mirada de un mediador.

Los encuentros, 6, se produjeron tras esos meses de preparación intensa de Ester, su equipo, y las partes en conflicto. Es difícil imaginar esa mezcla de profundo dolor y quizás de satisfacción por cada pequeño avance. “Empoderar” a las partes debió de ser un ejercicio mental gigantesco. Que las víctimas vieran que la prisión no es un hotel 5 estrellas y que los asesinos no sabían a quienes mataban y cómo se derrumbaban agradecidos porque les enseñaran las fotos y empezaban a “sentir” el daño que habían hecho. Que los asesinos pusieran ojos, cara, identidad, a sus víctimas, que dejaran de ser “cosas”, y a partir de ahí soñar con sus fantasmas cada día en su celda con ellas, con sus vidas rotas, con sus almas.
“Yo no tenía que hacer ya nada, si me hubiera ido de allí habrían seguido hablando, estuvieron más de 2-3 horas de media por encuentro, ellos solos lo gestionaban”. Pero Ester tenía que quedarse, es de suponer que enganchada por la magia del diálogo que ella y su equipo habían conseguido.

“El perdón va saliendo de forma natural, cuando llevaban un rato largo hablando y la víctima se metía en el relato del asesino y le demostraba quién era”. La ponencia se acaba en una hora, que ha parecido un minuto, no sin dar una mala noticia al público, “la política se metió por medio, cambió el gobierno y cortaron el proyecto de raíz, sin dar explicaciones”. Ella y su equipo pidieron explicaciones sin recibir respuesta y decidieron hacer un libro, para que no se olvide, que la restauración a veces es posible hasta en situaciones extremas y el diálogo hace su magia, si se lucha por él.
Nos cuenta al final, fuera de tiempos, que aún hoy hay víctimas que siguen en contacto con sus verdugos, y mantienen una relación constante, como ese terrorista que sigue yendo cada año al acto de homenaje de familiares y amigos de la víctima en su tumba, con 14 claveles rojos, entendemos que por sus víctimas aún no conocidas, y uno blanco por su víctima “restaurada”. Y hay otras, ya en libertad desde la “doctrina Parot” que lo piden. Incluso hay peticiones de encuentros entre los islamistas radicales encarcelados.

Ester nos ha dejado pegados al asiento, porque su tono no ha sido en ningún momento egocéntrico, demostrando en toda su exposición que se siente muy agradecida por haber tenido esa suerte de experiencias y ese trabajo. Terminó parecido a como empezó, “os doy las gracias por haber venido porque dice mucho de vosotros el estar interesados y en favor de la justicia restaurativa y de la mediación”.
Gracias a ti, Ester.

Referencias:
https://www.casadellibro.com/libro-los-ojos-del-otro/9788429321203/2584546
http://web.upcomillas.es/profesor/epascual
http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/30-minuts/el-perdo/video/3980170/

 

Una canción de esperanza restauradora: