“Mediación contada” I (ganadores del Primer Concurso Estatal Cuentos de Mediación Guanajuato 2017)

EL TRATADO DEL OMBLIGO.

Diana Aguilar Flores

No hay peor monstruo a vencer que el que vive dentro de nosotros.

Hace mucho tiempo existieron dos reinos enemigos, el de los hombres y el de los monstruos, separados únicamente por un denso bosque al que llamaban “el ombligo” puesto que en el centro de este había una zona en forma curvada con la más variada y encantadora fauna jamás vista; sin embargo nadie entraba ahí desarmado ya que nunca más volvía a salir con vida.

Justo era un pequeño niño de piel morena quien había perdido a sus padres hace poco, fueron asesinados en un asalto a la entrada del bosque. A Justo le gustaba ir a trabajar a una cantina popular a la que frecuentaban los soldados del rey para enterarse de los cotilleos más frescos de la ciudad. Hoy estaban los soldados acompañados del capitán Less, un hombre formidable y valiente, los Monstruos le habían arrancado un brazo pero eso no le detuvo nunca

– ¡Venimos a celebrar! – Dijo jubiloso con todos sus soldados –Hemos dado muerte a dos de los hijos del rey de los monstruos cuando patrullábamos el bosque- la gente que estaba ahí vitoreo esa noticia con gran alegría–habrá guerra contra los monstruos en tres días ahora que su líder está débil– una vez más todos brindaron por semejante éxito.

Ese día, Justo salió temprano y decidió ir por algunas flores para la tumba de sus padres. No se le ocurría mejor lugar que dirigirse directamente al ombligo del bosque, era peligroso, pero en ese lugar existían tan bellos ejemplares de flores que sabía que el riesgo valía completamente la pena. Comenzaba a oscurecer así que acelero el paso, tenía miedo de encontrarse con un monstruo, sostuvo con ambas manos una navaja que le daba un poco más de seguridad. Siguió su camino hasta ver aquel hermoso jardín, se regodeo de alegría y comenzó a cortar algunas flores blancas cuyo centro era rosado y de un olor embriagante, cuando de repente escucho unos sollozos a sus espaldas. Su corazón se congelo al escuchar un rugido bestial, comenzó a sudar de las manos y se giró temeroso. Había guardado la pequeña navaja en uno de sus bolsillos y le vio… era un ser cubierto por una tela mugrosa de color obscura, y lloraba amargamente.

Justo estaba dispuesto a escapar, aun traía las flores en las manos y se levantó lentamente, no se atrevía a tragar saliva por el miedo a ser escuchado ni siquiera a respirar. Comenzó a retroceder cuando, sus piernas le flaquearon y tropezó ruidosamente, cayó de espaldas y pudo apreciar como aquel monstruo se volteaba violentamente para verlo.

La bestia se reincorporo rápidamente y comenzó a caminar a él, media como dos metros de altura, poseía cuatro ojos de color carmín, enormes cuernos filosos que fácilmente podrían atravesar el yelmo de un soldado; sus manos eran enormes con grandes garras obscuras, su piel era de un color cadavérico como si estuviera enfermo, bajo sus ojos aún se apreciaba el resto de lágrimas.

–  Parece que la luna llena me trajo a un crío humano – el aliento del monstruo olía a azufre- ¿A qué has venido? No conformes las personas con haberme arrebatado a mis dos hijos, mandan a un niño a matarme, vaya que me subestiman…- el monstruo enseño las grandes fauces que tenía, dispuesto a matar a Justo; sin embargo este recuperando el aliento grito cubriéndose el rostro.

– ¡No! yo vine por cuenta propia a cortar flores para mis padres –

-¿Tus padres? Me debes creer idiota para que me trague ese cuento tuyo ¿Dónde están ellos?

– M-Muertos señor… mis padres fueron asesinados hace un año en este mismo bosque mientras yo jugaba a las escondidas.

– ¿Quiénes les mataron?- preguntó con ufanía el rey – ¿Vas a decirme que fueron los monstruos y vienes por venganza?

– S-si y no señor– respondió Justo aun temblando de pies a cabeza, nunca en su  vida había tenido tanto miedo, se quitó las manos de la cara para verle mejor.

– explícate niño.-

– A mis padres si los mato un monstruo, pero no es del tipo que usted cree, fueron asesinados por un humano, no he venido a buscar venganza ya que, de nada me sirve vengarme de alguien cuyos motivos de matar se basaron únicamente en la avaricia. No hay peor monstruo que el que vive dentro de nosotros mismos y no hay mejor victoria que deshacernos de él.

– ¿Cuál es tu nombre? – preguntó el monstruo sin apartarle la mirada ahora llena de indagación.

– Justo, señor.

– Que nombre tan estúpido…- respondió el monstruo viendo las flores que traía en la mano el niño confirmando la historia del mismo – Mi esposa murió hace poco de una enfermedad y mis imprudentes hijos vinieron a buscar flores para su tumba, al parecer se encontraron con unos soldados que les superaban en número y les dieron muerte… ojalá les hubieran dado la oportunidad de explicarse como lo hice contigo – al rey de los Monstruos se le hizo un nudo en la garganta – lárgate Justo, te perdono la vida –

El niño se sorprendió, se puso de pie temblando apretando más fuerte el tallo de sus flores – ¿Qué no vas a comerme? – curioseó tentando su suerte.

– ¿Comerte? ¡Ja! Nosotros no comemos humanos, son asquerosos y su carne es toxica. Es tan tonto que digan que comemos humanos… ¿será acaso que ustedes comen la carne de monstruo?- la curiosidad en los ojos del rey era casi palpable.

– ¡No! – respondió el niño enseguida.

– Pues entonces nosotros tampoco.-

– Si ustedes no son diferentes a nosotros ¿Por qué nos matan?-

– Es en defensa propia. El ser humano cree que al encontrarse con un ser vivo diferente tiene el derecho de tratarle como mascota y si es más fuerte que él lo considera una amenaza mortal y comienza a cazarlo por temor. No te diré que entre los monstruos no hay seres con intenciones malignas, sin embargo en toda especie existen los buenos y los malos.

El monstruo tenía razón – Nuestro reino atacara en dos días más – pensó en voz alta el niño viendo como todo el cabello del monstruoso rey se erizaba y su mirada se volvía felina y asesina – ¡Pero si hablo con mi rey y logro convencerle que ustedes no quieren la guerra podrían llegar a un tratado!

– ¡Es imposible dialogar con uno de ellos! Si el rey de los humanos quiere guerra con los monstruos, eso tendrá. No pararemos hasta que caiga el último de nuestra especie derramando la suficiente sangre como para teñir el mar – el rey de los monstruos parecía frenético – más te vale Justo que no te entrometas en esta guerra o te tocara la misma suerte –

– ¡Espera! – Le detuvo Justo – Sé que puedo… dame una oportunidad señor – el Monstruo encaró al niño ferozmente y con la luz de la luna vio una determinación que ni el más fuerte de sus guerreros poseía – hay que vernos mañana aquí y le daré la respuesta de mi gente. Esto se puede resolver sin tener que derramar sangre.

– Está bien… – respondió el enorme monstruo sin creer del todo lo que escuchaba. Para su sorpresa el niño le había tomado del enorme brazo y entregó las flores.

– Es una promesa –

Con eso dicho Justo salió corriendo del bosque dirigiéndose al castillo del rey y rogó encarecidamente por una audiencia con su majestad.

– ¡El rey de los monstruos no quiere una guerra! – gritó reverenciando al hombre que gobernaba a los humanos, este tenía unos asombrosos ojos azules que le miraron con incredulidad.

– Esos seres ni siquiera hablan nuestro idioma y, ¿quieres hacernos creer que hablaste justamente con el rey de los monstruos?–

– se lo juro mi rey – respondió Justo con valentía – ellos no comen humanos –

– ¿entonces para que nos matan?-

– Porque nos temen señor. Se defienden de nosotros- Justo levanto la mirada para enfrentar a su rey. Se miraba elegante sin parecer exagerado, con su túnica cerúlea con adornos de oro y plata – ¿usted no se defendería si viera que alguien le ataca? –

El rey, quien era una persona sabia se quedó pensando – Pruébalo – reto con ufanía – Trae mañana al rey de los monstruos a mi castillo y te creeré; entonces, podremos hablar y llegar a un acuerdo –

Justo sonrió con los ojos llenos de lágrimas, nada le hacía más feliz que eso, agradeció al rey y se fue.

A la noche siguiente fue a encontrarse en el bosque con el rey de los monstruos, relató entusiasmado lo que había pasado y aunque vio incertidumbre en los ojos ajenos también reparó determinación y ambos se embarcaron al reino humano donde, no fueron recibidos con agrado y si no fuera por la intervención de Justo seguramente el monstruoso rey hubiera perdido la templanza, más eso por fortuna no paso. Ambos fueron escoltados por Less ante el rey y más de cien soldados les vigilaban.

– ¡Por dios! –exclamó el rey cuando les vio llegar. Automáticamente llevo su mano a la empuñadura de su espada, parecía tener miedo y cuando el monstruo percibió esas intenciones enseño sus puntiagudos colmillos, todos se pusieron en guardia dispuestos a atacar.

– ¡No! él está aquí para hablarlo asustan ¡bajen sus armas! – suplicó encarecidamente Justo.

– ¡Te lo dije, es inútil que hables con estos humanos! – Refunfuño el monstruo, poniéndose a la defensiva – Ustedes nos llaman monstruos a nosotros, pero yo he venido a hablar con ustedes y lo único que recibo son insultos y malos tratos; entonces…- aparto a Justo de en medio y miro al rey de los humanos – hay que cuestionarnos ¿quiénes son los verdaderos monstruos entre nosotros? –

El rey comprendió esas palabras, lentamente quito su mano de la empuñadura de su espada y ordeno a todos que retrocedieran, Less fue el más escéptico de todos pero con una mirada de hielo de su majestad repitió la orden, el rey de los humanos y el de los monstruos entraron a una habitación junto con Justo. Todo el mundo estaba asustado, frenético, incluso algunos decían que el rey había sido asesinado.

Larga espera…

Después de horas dialogando ambos reyes, gloriosos y esplendorosos salieron.

– Querido pueblo, hoy es un día memorable para todos- dijo el rey humano – ya que hemos llegado a un acuerdo de paz con los monstruos. De ahora en adelante no les atacaremos y ellos tampoco lo harán con nosotros, comercializaremos con ellos y respetaremos sus costumbres – las personas miraron al rey como si le acabara de salir una segunda cabeza y el monstruo hablo.

– Aquel ser que atente con la vida de otro será llevado ante un tribunal de justicia y juzgado como debe ser, yo como el rey de los monstruos les juro por mis hijos que luchare por esos ideales –

El rey de los humanos parecía más tranquilo, después de dialogar con el terrible monstruo le pareció que no era tan temible al contrario, era un excelente líder.

– ¡Mañana ambos reinos tendrán una fiesta como ninguna otra! – Exclamó el rey de los humanos – al amanecer firmaremos el primer tratado de paz entre el hombre y el monstruo al que llamaremos: “el tratado del ombligo” ya que ahí fue el primer lugar donde un humano pudo dialogar con un monstruo. – al principio ninguna persona pareció convencida, pero después comenzaron con los gritos de júbilo, todos aplaudían semejante estrategia.

El rey de los monstruos estaba por marchar, cuando se regresó para hablar con Justo, ahí le pidió que fuera a su reino y que tomara el lugar que le correspondía a sus hijos ya que, necesitaban a una persona que mediara entre los dos reinos con gran sabiduría, astucia pero sobre todo con un gran corazón. Justo accedió y a la fecha el reino de los monstruos con el de los humanos reina una gran felicidad y paz como nunca antes.

Fin

Imagen destacada: obra de Alejandra Anguita Corostola, London; instagram: anguitown

 

compromiso

Eligiendo alguna de las acepciones del diccionario, la palabra compromiso puede ser uno de los ejes importantes de tendencia de los próximos tiempos. Sea o no así, es un concepto que no conviene dejar de lado, seas persona, seas marca, seas organización.

 

Compromiso es una obligación que elegimos o a la que nos fuerzan.

En conciencia es una situación ineludible, porque quien la niega entra en un territorio de falsedad evidente y de conflicto consigo mismo/a que genera síntomas y malestar:
lo siento, no puedo ir esta noche porque tengo un compromiso ineludible; siente la imperiosa necesidad de eludir cualquier compromiso con la realidad o con los demás, esquivando siempre el dolor psíquico, la ansiedad o la frustración”
El compromiso no es garantía de éxito, pero es un buen camino si se asumen las consecuencias que implica. Una marca que se compromete a algo con sus clientes puede o no cumplir después y su credibilidad dependerá de ese cumplimiento. El compromiso es un camino.
Porque también ocurre que la palabra compromiso suele encender el imaginario romántico, el proceso de formalización del amor, el contrato entre personas que más placeres y displaceres genera en la vida de los humanos. Si no es así piensen en los gastos de una boda, en los dolores de cabeza de la vida en pareja, en las comidas de los domingos con la familia política, en la Navidad, en los divorcios express….:

 

Relación amorosa formal que mantienen dos personas.

“las normas sociales establecen que el compromiso debe anunciarse cuando ya se sepa la fecha de la boda; cuando lo conocí no tenía compromiso alguno, ni novia, ni nada parecido”
Las marcas en realidad querrían este tipo de compromiso con muchos de sus clientes, conseguir engancharlos hasta ese punto, ¿o no?
Pero es encantadora esta otra acepción, aunque sea para pensar en ella y escribir. Porque ¿quien no la ha experimentado alguna vez? Otra cosa es si se la ha tratado siempre con esmero o más bien con desdén,:
[persona invitada] Que no es de confianza y debe ser tratado con esmero.
“tiene unas visitas de compromiso”
Y en definitiva el compromiso tambien es una posibilidad de acuerdo, una solución al menos de mínimos, que demuestra la voluntad de avanzar, mejor o peor, pero avanzar.
[solución, respuesta] Que, sin ser completamente satisfactorio, es correcto.
“la solución de compromiso entre posturas antagónicas fue una eucaristía estrictamente formal, reduciendo a mero símbolo el ayuno y, algo más tarde, reservando el vino para el ministro”

 

De manera que no olviden esta palabra, lo que conlleva. Pueden elegir la acepción a utilizar, o utilizar en cada caso la que les convenga, y hay algunas más que no se han comentado aquí, piensen en ello por favor.

El compromiso es una apuesta sin duda, un acto hacia adelante. Vivir sin compromiso, a lo mejor parece un ideal de libertad, salvaje y hermoso, pero paga su precio en soledad y abandono. El ser humano, las marcas, las organizaciones ¿pueden realmente vivir así?

“encuentros restaurativos”, escuchando a Ester Pascual

“Os cuento cómo llegué a tener el privilegio con el que todo mediador sueña, mediar entre un terrorista y sus víctimas”.

Ester Pascual, abogada penalista, mediadora experta y doctora en Derecho, comienza su ponencia con la naturalidad de una vecina del piso de enfrente que te puede pedir una taza de azúcar porque se le ha terminado y no ha tenido tiempo de ir a comprar ese día.
“Recibí una llamada mientras estaba de compras en IKEA, eso no se olvida, y era una persona que trabajaba en el Gobierno Vasco en la Dirección de Víctimas, y me dicen que han recibido unas cartas de ex terroristas en la cárcel de Nanclares de la Oca diciendo que quieren ver a víctimas”.

Poco a poco Ester va desgranando su experiencia de aquellos años (2011-12), situando los conceptos de mediadora, en tono Harvard para este público de estudiantes y amantes de la mediación, (Universidad Francisco de Vitoria, primeras jornadas del máster en mediación 2017-18). Aunque se percibe de alguna forma que ya ha superado todos los modelos, “mediación como nombre era un dilema; no se le puede llamar mediación realmente porque no hay beneficios tangibles para ninguna de las partes, no podía haberlos (por ley) ; decidimos llamarlos “encuentros restaurativos”.

Fueron pioneros, había que inventar la metodología, nadie lo había hecho antes, nadie se había atrevido con algo así, “decidimos adaptar lo que sabíamos de mediación, había que hacerlo bien, porque era peligroso ¿no? Pero no lo dudé ni un instante, me embarqué en esta aventura agradecidísima y muy emocionada”. Ester presentaba su experiencia como una abogada con años de experiencia en justicia restaurativa con casos penales graves, pero también como quien tiene que volver a empezar casi desde cero.
“Porque al final, el dolor de las víctimas y el de los asesinos no puede diferir mucho del de otros delitos del mismo tipo con víctimas y asesinos”. Con esta hipótesis de trabajo fueron a reunirse con el director de la prisión a contarle el procedimiento que habían ideado, su diseño experimental.

Ester lo cuenta, más bien lo revive, una y otra vez en su ponencia. Mira fijamente a todos y más tiempo aun al que le mantiene la mirada. Durante horas, en su trabajo, ha estado mirando fijamente a muchos asesinos, supuestamente despiadados, y hoy su mirada con el público de la ponencia es dulce y firme, como queriendo que la entiendas mientras lanza frases que te llegan como cuchillos con total naturalidad: “entendí que hasta en situaciones extremas el poder del diálogo y de las palabras es infinito, ¿por qué no explorarlo en otras vías si se pudo en algo tan grave?”.

Ester Pascual describe el procedimiento que llevó a cabo con su equipo todos esos meses, cargados de viajes de días de muchas horas a Vitoria, plenos de entrevistas con presos de ETA, en las que iba
ganando su confianza, a base de esfuerzo y empatía, rompiendo sus defensas y quizás pasando un poco de miedo también, “pensaban que era del CNI o de la policía antiterrorista”.
Tuvo que romper muchas reglas de la mediación, inventarse, cortar y pegar, aguantar el tipo. Y abordar el posible debate sobre el perdón sin ninguna garantía de éxito, más bien al contrario: “solo uno quiso tras esa primera entrevista informativa en grupo” (piensa que en la prisión se la habían jugado un poco al ponerla delante de los 30 ex etarras de golpe, nada más llegar, y sin posibilidad de salir corriendo, cuando ella había negociado que fueran de 3 en 3).

Tres, ese número maldito de los comandos, siempre de 3, que echaban a suertes quién sería vigilante, quién facilitador de la fuga, quién asesino. Al final de ese largo y cuidadoso proceso de entrevistas iniciales consiguió 6 voluntarios (la mediación es voluntariedad), y gastó entre 10 y 14 entrevistas de unas 3 horas con cada uno para ir estructurando sus maltrechas mentes y construir juntos alguna ínfima posibilidad para el diálogo. Muchas preguntas muy bien diseñadas y preparadas que hay que tener valor para plantarle a los asesinos cara a cara, “ellos aceptan esa sentencia y entienden que se les llame así, casi lo piden”: ¿cómo entraste en la organización? ¿Cómo fue la primera vez que mataste? ¿Cómo eras antes? “No me acuerdo”, y ¿cómo eres ahora? “unos decían soy un monstruo aniquilador, otros nada, cada uno es diferente”.

Les pidió que hiciesen una carta a sus víctimas, porque al final entre víctimas y verdugos se establece una relación para siempre, intensa, terrible y fantasmagórica a veces. Y pedir perdón, dice, “no vale aquí, no sale así, no puede decirse así con esas palabras”.
Y el juego de las pastillas: “si te doy 15 pastillas mágicas que consiguen lo que se les pida, siempre una más que el número de sus víctimas, ¿a quién se las darías?” “A mis victimas y a mi amá”, la misma respuesta en todos los casos.

El mismo proceso después con las víctimas, una entrevista tras otra pero que “me resultó más sencillo, más corto; estaban muy bien captados por Txema Urquijo”. Las víctimas de estos traumas pasan por 3 estadios de desvictimización, sugiere Ester: shock, odio y renacimiento, o no; es cuestión de tiempo y “no se puede estar odiando toda la vida sin pagar un alto precio”. Pero muchas de ellas han seguido y siguen sufriendo cada año la presión del odio en sus poblaciones, las micro venganzas, pintadas, insultos, amenazas mantenidas en sus poblaciones desde ambos bandos. El desmoronamiento de la organización es una clave importante para que estos encuentros tengan validez y eficacia, para todas las partes. El contexto, siempre el contexto en la mirada de un mediador.

Los encuentros, 6, se produjeron tras esos meses de preparación intensa de Ester, su equipo, y las partes en conflicto. Es difícil imaginar esa mezcla de profundo dolor y quizás de satisfacción por cada pequeño avance. “Empoderar” a las partes debió de ser un ejercicio mental gigantesco. Que las víctimas vieran que la prisión no es un hotel 5 estrellas y que los asesinos no sabían a quienes mataban y cómo se derrumbaban agradecidos porque les enseñaran las fotos y empezaban a “sentir” el daño que habían hecho. Que los asesinos pusieran ojos, cara, identidad, a sus víctimas, que dejaran de ser “cosas”, y a partir de ahí soñar con sus fantasmas cada día en su celda con ellas, con sus vidas rotas, con sus almas.
“Yo no tenía que hacer ya nada, si me hubiera ido de allí habrían seguido hablando, estuvieron más de 2-3 horas de media por encuentro, ellos solos lo gestionaban”. Pero Ester tenía que quedarse, es de suponer que enganchada por la magia del diálogo que ella y su equipo habían conseguido.

“El perdón va saliendo de forma natural, cuando llevaban un rato largo hablando y la víctima se metía en el relato del asesino y le demostraba quién era”. La ponencia se acaba en una hora, que ha parecido un minuto, no sin dar una mala noticia al público, “la política se metió por medio, cambió el gobierno y cortaron el proyecto de raíz, sin dar explicaciones”. Ella y su equipo pidieron explicaciones sin recibir respuesta y decidieron hacer un libro, para que no se olvide, que la restauración a veces es posible hasta en situaciones extremas y el diálogo hace su magia, si se lucha por él.
Nos cuenta al final, fuera de tiempos, que aún hoy hay víctimas que siguen en contacto con sus verdugos, y mantienen una relación constante, como ese terrorista que sigue yendo cada año al acto de homenaje de familiares y amigos de la víctima en su tumba, con 14 claveles rojos, entendemos que por sus víctimas aún no conocidas, y uno blanco por su víctima “restaurada”. Y hay otras, ya en libertad desde la “doctrina Parot” que lo piden. Incluso hay peticiones de encuentros entre los islamistas radicales encarcelados.

Ester nos ha dejado pegados al asiento, porque su tono no ha sido en ningún momento egocéntrico, demostrando en toda su exposición que se siente muy agradecida por haber tenido esa suerte de experiencias y ese trabajo. Terminó parecido a como empezó, “os doy las gracias por haber venido porque dice mucho de vosotros el estar interesados y en favor de la justicia restaurativa y de la mediación”.
Gracias a ti, Ester.

Referencias:
https://www.casadellibro.com/libro-los-ojos-del-otro/9788429321203/2584546
http://web.upcomillas.es/profesor/epascual
http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/30-minuts/el-perdo/video/3980170/

 

Una canción de esperanza restauradora:

 

Robot

Desde ‘Maria’ de Metrópolis/Fritz Lang en 1927 hasta ‘The Major’ de Ghost in the Shell/ Rupert Sanders en 2017, son ya casi 100 años de fantasía de ciencia ficción en celuloide. Formalmente muchas cosas han cambiado aunque socialmente y en contenidos no lo tengo tan claro.

 

Entre ambas creaciones se han propuesto numerosas imágenes de robots, cyborgs, máquinas humanoides. Terminators, Transformers, Borjs, Eva y Wall-E, Replicantes…hasta la inquietante ‘Ex-Machina’ y los fascinantes robots con parámetros para humor y sinceridad programables de Interstellar. Y las que vendrán.

Nos tiene atrapados esta idea de crear seres inteligentes con trozos de carbono y circuitos. A los humanos nos engancha esta posibilidad de ‘ser creadores’, y al contrario, tener bebés cada vez menos. Quiero pensar que el empuje para crear robots más inteligentes que nosotros no viene solo de la repugnancia frente a cambiar pañales, limpiar babas o aguantar pegado a la cuna a las 3 de la mañana para que se duerma el cachorro humano. No creo que sea solo para evitar el parto o los gastos interminables de una persona dependiente.

Me imagino que esta especie de obsesión por hacer maquinitas está en nuestro ADN, que se reprograma cada generación para destrozar mejor los juguetes cuando eres un bebé e intentas que una muñeca descabezada vuelva a tener la cabeza en su sitio. Nacemos y los objetos, especialmente si tienen ojos y pelo, o dicen algo o se mueven sobre dos piernas, nos atraen hasta que los dejamos hechos polvo en la cesta de los juguetes. Si no miren las ‘barbies’ en el arcón de cualquier habitación con niños.

Creo que es desde ahí que los creadores eligen contar historias mostrando el punto de vista del robot, al menos en parte. Entiendo que deben estar, como máquinas inteligentisimas que son, muy contrariadas o confusas con la especie humana al instante mismo de tomar contacto con ella. Al fin y al cabo siempre los creamos con parámetros racionales muy avanzados pero con la carencia básica de los sentimientos y las emociones. No saben lo que son pero les atraen, y al vivir la vida entre nosotros descubren que existe algo como los besos, el sexo, las caricias, el consuelo, el amor . Que existe la ‘vida loca’ y que ellos no tienen esa opción en su algoritmo. No es que el programador no lo haya pensado, eso espero al menos, sino que será algo endiabladamente difícil de poner en una instrucción de unos y ceros.

La realidad pienso que siempre va por otro lado, y no nos lo cuentan los ‘creadores’ del algoritmo, en su carrera por dominar el mercado de los robots y la AI. Es el secreto mejor guardado de las pocas empresas y fondos de inversión que saben qué está pasando ahí, en  la mente del nuevo robot henchido de ‘big data’. Los nuevos robots ya están aprendiendo de otros robots, y suena inquietante.

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Ellos ya lo saben casi todo de nosotros, dónde compramos, qué, cuándo, para qué, para quién, porque se lo decimos cada vez que conectamos en redes, compramos ‘online’, usamos la tarjeta. Quizas aun no saben por qué, pero lo conseguirán, cuando puedan preguntarnos por nuestros motivos y sensaciones y puedan entender las respuestas. Entonces yo ya no tendré trabajo o me dedicaré a otra cosa o ayudaré a que funcionen mejor y no tengan estrés y resuelvan sus conflictos, quién sabe.

Quizás lo más adecuado para muchos sea empezar por preguntarles a ellos, en cuanto estén ya disponibles en nuestros hogares: hola Robot, buenas tardes, ¿qué tal te sientes hoy? ¿te apetece charlar?

Lo probé con un robot de call-center que me indicaba el código a seguir en una consulta telefónica. Le dije, ¿eres un robot?. Silencio inicial para luego responder ‘jeje, no’.

‘el amor es lo único que trasciende el tiempo y el espacio’ (Interstellar: Christopher Nolan, 2014)

“en cuesta”

Enero es una cuesta dicen. A punto de llegar a la cima leo una encuesta de un sociólogo que está en un ayuntamiento y que hace este tipo de trabajos cuando se los piden. La primera pregunta me golpea fuerte en los sentidos:

p.01.- ¿puede valorar de 0 a 5 en la calidad de vida en esta ciudad? (0 es lo mínimo y 5 lo máximo)

No he seguido leyendo, no podía. Hablando sobre ello con una persona que conoce los entresijos del ayuntamiento en cuestión, me ha contado que esa encuesta va a servir para justificar las acciones de los politicos en esta legislatura en determinadas areas de servicios según, dicen los politicos, las peticiones y deseos de los ciudadanos.

Se me hace muy cuesta arriba esta creciente utilización torticera de las encuestas, y ya debería estar acostumbrado tras el repetido espectáculo de la encuesta política en períodos electorales y en cualquier campaña en la que se desee justificar y darle valor de credibilidad en la bondad de los candidatos a un simple deseo de poder. Gallup estaría bastante molesto con este tipo de formulaciones y especialmente con preguntas como esa, que no se puede saber qué demonios miden.

Mi profesión ha sido muchas veces ayudar a los investigadores diseñadores de encuestas a definir adecuadamente las preguntas, a focalizar bien los temas relevantes, a utilizar bien las palabras, con el mínimo de sugerencia posible. Siempre en equipo, siempre con muchas miradas encima de cada frase, (los jueces), a menudo pilotando el cuestionario para ver si mide lo que dice medir.

El cualitativo es mucho más complicado que esto creo yo, porque no hay preguntas estandarizadas, pero por lo visto hacer buenas preguntas sigue siendo la asignatura pendiente de algunos profesionales, o no?

Igual de lo que se trata es de otra cosa menos ‘objetivable’. Si la información es el oro negro del s.XXI, parece muy muy negro ciertamente el origen de algunos datos que nos van a vender como ciertos.

Flaco favor a la profesión de investigador social y terror de saber que algunos políticos (local o nacional) siguen usando artilugios y mentiras para convencer al ciudadano de que lo que se hace es por su bien. Es obvio que la carrera política de este profesional irá hacia arriba, asociada a la recepción de esos fondos que su encuesta ayudará a encauzar, hacia donde ellos quieran.

Nada que ver con los orígenes, verdad? :

Un día en el verano de 1930, los propietarios de una nueva lavandería instalada en Viena al ver que con el paso del tiempo su negocio no prosperaba, le solicitaron ayuda a un profesor de sociología de la universidad estatal. Paul Lazarsfeld, que así se llamaba el profesor, aceptó gustoso la invitación de los comerciantes.

 

estudio mercado historia

Lo primero que hizo Lazarsfeld fue solicitarles a los dueños del negocio, una lista con los mejores clientes del establecimiento. El propio profesor se encargó de ir personalmente a la casa de cada uno de esos clientes para hacerles un pequeño cuestionario. Fruto de ese sondeo, Lazarsfeld sacó básicamente dos conclusiones:

a) Muchas mujeres, al principio, se mostraban renuentes a enviar la ropa a la lavandería porque al hacerlo, sentían que reducían su rol de amas de casa. Pero después que lo hacían por primera vez, en general quedaban conformes con el servicio y continuaban utilizándolo, convirtiéndose de esa forma en clientas habituales.

b) En la mayoría de los casos, la primera vez que enviaron algo a la lavandería fue por una cuestión de fuerza mayor, por ejemplo, porque había una persona enferma en el hogar o porque llegaron visitas inesperadas a la casa.

Los resultados de la investigación hicieron que el profesor les sugiriera a los propietarios de la lavandería, que enviasen una carta describiendo los servicios de la empresa a todos los hogares en los cuales hubiese fallecido recientemente alguno de sus miembros, considerando que a los dolientes familiares les resultaría difícil, en esos momentos, realizar las tareas habituales del hogar.

(fuente: http://anexovirtual.blogspot.com.es/2014/06/estudio-mercado-historia.html)

(a mi colega Coral Hernández ‘torturadora de números’)

qualispace

Google tiene a nuestro ‘Qualispace’ en 5º lugar, después de 4 referencias a QualiSpace de la India, en Maharashtra, una empresa de hosting, cloud services, y demás. Es decir, en realidad estamos los segundos, ahí en chiquitito, sin mucho ruido ni mucho rollo. Luego hay otro Qualispace, francés, especialista en espacios.

google qualispace.jpg
http://www.qualispace.es

En 2011 Anita Fuller (@AnitaQualispace)  y yo hicimos nuestra primera web, y nos costó sudor y lágrimas. Idear conceptos, preparar textos (un copy en condiciones), preparar ideas artísticas de formato, contar un relato en definitiva, nuestro relato sobre nosotros mismos, nuestro trabajo, que muchas veces ha ocupado gran parte de nuestra vida.  Muchas peleas entre nosotros para llegar a un color adecuado a ambos gustos, a una frase convincente, a una personalidad aceptable para los dos, tan distintos. Muchas horas de darle una vuelta y otra vuelta a un concepto, a un sueño.

Ahora la estamos reinventando en HTML, con una diseñadora, más profesional y senior, Yolanda Ruiz Hervás,  y saldrá en los próximos días. Y sin embargo a mi me gustaba como era, en su flash vistoso y dinámico. Google manda, ya te digo. Asi que me despido de nuestra creación anterior, que hicimos en plan amiguetes, con un estudiante de informática que ya entonces apuntaba maneras como diseñador, Alvaro Hernando. Espero que le haya ido bien estos años, pero estoy casi seguro que se habrá perdido por ahí por el mundo y España no habrá sido capaz de retener su talento. Porque le acabo de buscar en Google y no aparece, es decir, que no existe. Te deseo lo mejor Alvaro.

Nuestra casa digital viene ahora con un nuevo aspecto, mas adecuado y aceptado por el SEO, más presente y quien sabe si ‘futuro’; eso esperamos. Es ilusionante y  no puedo evitar sentirme triste hoy, agitando el pañuelo blanco.

Digamos adiós a las cosas que han pasado, porque nunca volverán, pero no olvidemos. Digamos hola a los nuevos sueños, porque…

Ni el pasado ha muerto
ni está el mañana,
ni el ayer escrito.
Antonio Machado (1875-1939).

Si tuviera que ponerle una música a este adiós le pondría esta:

y si una imagen, sin duda sería de Madrid y su cielo:

La ciudad de la luz de Velázquez

y el mundo sigue ahí, girando.

Orfeo

This short film is a different way of telling the myth of Orpheus and Eurydice. Now they are an older couple, who have to take care of each other. It is a story about feelings, about lost of memory…

Origen: Orfeo